Los MIlwaukee Bucks habían ganado 11 de sus últimos 12 partidos en Chicago. Los Bulls no lograban una victoria en casa en playoffs desde las semifinales de conferencia de 2015. Y hoy, 23 de abril de 2022, todo sigue igual. Porque los Bucks sacaron el rodillo en la Ciudad del Viento, se pusieron el traje de campeón por primera vez en lo que va de eliminatoria y le endosaron una paliza histórica a sus vecinos del sur. Fueron ganando por 24 en el segundo cuarto, por 31 en el tercero (la mayor diferencia en contra de los Bulls a esas alturas en un encuentro de playoffs en toda su historia) y por 30 al final. Una diferencia muy cercana al récord de los Bucks fuere de casa en eliminatorias por el título (36 en Filadelfia en 1970).

Todo esto sin Khris Middleton, que se perdió el primer partido de la serie, en la que no va a jugar más, después de la lesionarse los isquios. Parecía la noticia de la eliminatoria después de partidos flojos de su equipo en Milwaukee y después de que los Bulls le quitasen la ventaja de campo en el segundo encuentro. Pero su ausencia no se pudo notar menos. Bien sustituido por un Bobby Portis con gafas protectoras (18 puntos y 16 rebotes), los Bucks pusieron la directa desde el primer minuto, en esa versión arrolladora que tanta tierra quemada ha dejado a lo largo de la conferencia Este en los últimos años. Aunque el gran protagonista fue Grayson Allen, ese jugador no especialmente querido a lo largo de la liga, mucho menos en Chicago. Los fans no olvidaron la jugada en enero que acabó con Alex Carusso lesionado de la muñeca y que le hizo perderse 22 partidos. La grada lo tenía preparado: abucheos cada vez que tocara el balón. Pero esta vez el villano iba a salir victorioso. El escolta metió tres triples casi en un abrir y cerrar de ojos, siendo uno de los grandes artífices de la diferencia cada vez mayor en el marcador. Al final iba a acabar con 5/7 desde el perímetro y 22 puntos (máximo anotador), además de 6 rebotes. En los Bucks, además, iba a debutar el argentino Luca Vildoza (8 minutos, 3 puntos, 3 asistencias y 2 robos) y también iba a participar del triunfo Serge Ibaka (9 minutos, 5 tantos y 6 rebotes).

El encuentro de los Bulls fue para olvidar. «No hemos mostrado la misma competitividad que en los dos primeros encuentros en Milwaukee. Nos dieron un puñetazo el primer día cuando se pusieron 9-0 y supimos responder. Hoy no lo hemos hecho», reconocía Zach LaVine. Él, con 15 puntos, y Vucevic, con 19, fueron los menos malos de su equipo. DeRozan, que venía de igualar su récord de anotación en el segundo encuentro (41), se quedó en un tristes 11 puntos. Mientras, enfrente, ningún jugador llegaba a los 30 minutos en pista. Incluidos Antetokounmpo y Holiday. Sin duda la situación ideal para un equipo que, esta vez sí, ha demostrado quién es el actual campeón de la NBA.

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