La pizarra salió perfecta y Will Barton sentenció el partido desde la esquina. Culminaba así un grandísimo trabajo de los Nuggets, que ganan el partido del honor y del pundonor, de la justicia poética. Probablemente la victoria de despedida a un año muy meritorio de un proyecto que las lesiones han dejado pendiendo de un hilo. Jamás sabremos, después de esas finales de Conferencia en la burbuja de Orlando, dónde podrían haber llegado los Nuggets si Jamal Murray estuviera sano. Y si le acompaña Michael Porter Jr., mejor todavía. En la edad perfecta, en el momento perfecto, la franquicia de Colorado hizo los movimientos perfectos y se vio abocada a la otra cara del deporte. Algo que les ha perjudicado en demasía y les ha dejado en puestos más atrasados de lo que estos años esperaban.

Nikola Jokic ha sido el encargado de tirar del proyecto. En solitario, contra todo y contra todos, sumando al MVP del año pasado otra temporada histórica, la actual, en la que se ha salido estadísticamente (27,1+13,8+7,9 y de nuevo candidato al MVP) ha tocado el balón en prácticamente todos los ataques de su equipo, ha acabado fundido y ha conseguido el objetivo: los playoffs. Directamente, sin play-in mediante a pesar del asedio de los Timberwolves, finalmente séptimos, y en un puesto realmente meritorio para una plantilla tan corta, con tan poco margen en el mercado (paga dos contratos máximos a dos jugadores lesionados) y con poca atracción, ya de por sí, para agentes libres más o menos cotizados.

Will Barton puso la guinda después de una lucha titánica: Stephen Curry, a poco más de un minuto parael final, ponía por delante a los Warriors por primera vez desde el primer cuarto (119-121) y metió el miedo en el cuerpo a los Nuggets. Pero el corazón de los jugadores de Colorado estaba herido en su orgullo y quería darse una alegría antes de sus más que posibles (y próximas) vacaciones. Nikola Jokic se iba a los 37 puntos para empatar el encuentro, Monte Morris certificaba una actuación extraordinaria con otra canasta (24 puntos, 19 en la segunda mitad y 5 de 7 en triples) y el ya mencionado Barton, tras una fabulosa pizarra de Mike Malone (desde la esquina y a pase de Jokic, que hizo el pase de dentro a fuera), sentenciaba. El fallo de Curry posterior daba la victoria a los Nuggets. Y la ciudad de Denver estallaba de júbilo y de alivio y aplaudía con fervor a sus héroes.

Aaron Gordon fue el otro gran jugador de los Nuggets (21+6+4) y tuvo un encontronazo con Draymond Green que subió la tensión y los decibelios nada más empezar el choque. Y Bones Hyland, con 15 tantos, junto a DeMarcus Cousins (10 puntos, 6 en el último cuarto, 4 rebotes y 2 asistencias en tan solo 10 minutos), redondearon el ataque de los locales, que lanzaron mejor de 3 que los Warriors (casi el 50% por el 35 de sus rivales) para compensar su poca seguridad con el balón (hasta 20 pérdidas). Los Warriors pierden por primera vez en estos playoffs a pesar de un Klay Thompson extraordinario (32 puntos y solo 31 minutos por 4 faltas en la primera mitad) y de un Curry que sigue saliendo desde el banquillo para revolucionarlo todo (33 puntos, 15 en el último cuarto, y 8 asistencias) a pesar de su hoy mala puntería (3 de 11 en triples). Draymond Green peleó con Jokic lo que el serbio aguantó (y lo aguanta todo) y se fue a 13+11+6, tan intenso (y a veces polémico) como es habitual. Los Nuggets resistieron y se llevaron una alegría justa y necesaria. Una forma de acabar digna ante un equipo que quiere, opta y es favorito al anillo. Un ejercicio de supervivencia espectacular.

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