Ya casi lo tienen. Los Mavericks se dan un festín y están a una sola victoria de superar una ronda de playoffs por primera vez en 11 años. Muchos se acuerdan todavía de esa ocasión, en 2011, cuando Dirk Nowitzki y un equipo fantástico en el que se encontraba, por cierto, Jason Kidd, ganaron el único anillo de la historia de la franquicia. Y aunque ese objetivo es todavía un poco grande para este nuevo proyecto, llegar al menos a semifinales es fundamental para ellos. Acabando así con una maldición que dura más de una década y dejando atrás dos años de eliminaciones en primera ronda ante los Clippers. Especialmente dolorosa, ya se sabe, la última de ellas, en la que iban mandando por 0-2 y 2-3 con sendos partidos en Dallas pero no pudieron cerrar una eliminatoria que acabó en derrota y causó estragos: el despido de Rick Carlisle, movimientos varios en la directiva y la llegada de Jason Kidd. Unas decisiones que han acabado siendo, ya se sabe, acertadas. Lo dicen los datos.

Los Mavericks se salieron en un partido que no tuvo nada de la épica y la taquicardia de los dos iniciales, cuando sin Doncic tenían un objetivo que consiguieron: ganar uno de los dos partidos iniciales en casa y dar tiempo al retorno del hijo pródigo. Quizá el guion sea ligeramente distinto al esperado, pues la victoria en el tercer partido hacía presagiar, ya con Doncic en el cuarto, un 3-1 que al final fue un 2-2. Donovan Mitchell y Rudy Gobert aparcaron sus consabidas diferencias para sobrevivir en una situación que podría haber sido poética si los Jazz no estuvieran como están. Y el equipo de Quin Snyder ha demostrado en este quinto encuentro cuál es su esencia: la de un proyecto roto, hundido por un paso del tiempo que ha trastocado una química tornada en frágil. Un equipo que ha vuelto a dar la sensación que nos dio al final de la regular season y en ciertos momentos de esta serie. Una plantilla desunida que está deseando que se acabe la temporada.

El equipo de Jason Kidd, gran temporada la suya, salió encendido ante su público y fue todo el partido por delante. De hecho, solo con una canasta de Donovan Mitchell al inicio fue empate en algún momento de la noche: 4-4. Hasta ahí llegaron los Jazz, que perdieron todos y cada uno de los cuatro periodos, solo pasaron de los 20 puntos, con el partido ya resuelto, en el último de ellos, llegaron a perder de 33 puntos (que al final fueron 25: 102-77), recibieron 40 puntos del banquillo texano y cometieron 13 pérdidas de balón. Los Jazz perdieron la batalla por el rebote (49-40), repartieron solo 12 asistencias (16 de los Mavs) y apenas pusieron 2 tapones, ninguno de un Rudy Gobert que se fue a 17 puntos y 11 rebotes, pero cometió5 faltas personales y no fue en ningún momento algo parecido a una solución.

Luka Doncic fue, claro, el mejor del partido: 33 puntos (11 de 22 en tiros de campo y 3 de 10 en triples), 13 rebotes y 5 asistencias (con 5 pérdidas). El esloveno anotó 19 tantos en el tercer cuarto, periodo en el que descerrajó sus tres triples y llegó a sumar 11 de forma consecutiva que pusieron un 79-46 ya inapelable. Antes, durante el primer periodo, dejó una marca de la casa ante Gobert, debajo del aro, dónde sacó un espectacular 2+1. Se fue ovacionado con todavía 5 minutos para el final del duelo y Kidd introdujo a la tercera unidad, incluido a un Bojan Marjanovic que recibió, como uno de los favoritos del público, muchos aplausos. Jalen Brunson se fue a 24 puntos (con 5 rebotes y 4 asistencias), Dwight Powell martilleó el aro en el inicio (8 tantos con 4 de 4 en tiros), Reggie Bullock y Dorian Finney-Smith tuvieron su aportación habitual (6 triples y 22 puntos de forma combinada) y Spencer Dinwiddie llegó a 9 puntos.

Todo queda pues, visto para sentencia, ya sea en el sexto partido en Salt Lake City o en el séptimo en Dallas, uno al que los Mavericks, hoy neta y completamente superiores, no quieren llegar. Las respuestas de Quin Snyder fueron inexistentes y los Jazz sufrieron una de las derrotas más duras de su historia en playoffs, la peor, desde que el entrenador dirige el proyecto. Donovan Mitchell estudo desaparecido (apenas 9 puntos) e hizo un 0 de 7 en triples que el equipo en su conjunto llevó mucho más allá: 3 de 30. Otra vez permitieron tiros desde las esquinas en demasía, no tuvieron poder en la zona y empezaron el partido con la misma actitud con la quelo acabaron: pésima. Juancho Hernangómez disputó casi 19 minutos en los que anotó 5 puntos (2 de 6 en tiros de campo y 1 de 5 en triples) y atrapó 4 rebotes. Y los Mavs sueñan con volver a pasar una ronda de playoffs. Ahora les toca lo que más les ha costado en los dos últimos años, eso que necesitan pero no siempre es sencillo: sentenciar.

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