Los Mavericks tuvieron que poner pie a tierra en su periplo por los Playoffs 2022. Fueron los Warriors los que le sacaron de la circulación con un 4-1 y después de un último partido en el que, pese a intentarlo hasta el último cuarto, se notó que están un escalón por debajo de los californianos. Pese a que Luka Doncic terminó con 28 puntos, Spencer Dinwiddie fue el mejor en el cuadro azul con 26 tantos y siendo capaz de sostener al equipo en varias franjas teniendo poca ayuda para ello.

A la prensa hablaron varios miembros de la plantilla para intentar explicar qué había ocurrido en este choque final, disputado en el Chase Center de San Francisco.

«Ahora de lo que se trata es de con qué apetito nos vamos a ver la temporada que viene. ¿Vamos a estar hambrientos? ¿Vamos a entrenar este verano para entender lo que significa jugar hasta mayo o junio?». Con este toque de atención, certero en la retranca, de un entrenador que en Dallas ganó como jugador el único título de la franquicia (2011), Jason Kidd hacía la reflexión final entre lo que ha acabado siendo un final intenso y lo que puede deparar el próximo año. Sin que le mencionara manda un mensaje a una plantilla que empieza por Luka Doncic, fuera de forma en el inicio de las últimas dos temporadas y «humillado» en su día por los comentarios generados por su peso, que no ha cuidado tampoco los descansos y ha llegado a la heroica por su calidad pero sin más gasolina en la reserva. Jason, con el que se ha dado un nuevo toque en su primera campaña al frente de estos Mavs, le da crédito a Luka por lo logrado a pesar de perder mal con los Warriors: «Estaremos de acuerdo en que no ha sido su mejor partido, pero esto es una gran lección para él y para todos». El preparador mandó, de paso, un recado a los gerentes: «Luka lleva el peso mejor que nadie y nosotros, como equipo, ayudaremos a aligerar esa carga a medida que avanzamos. Este grupo ha peleado. No teníamos una segunda estrella, teníamos un equipo. Hemos sentado las bases y ahora podemos empezar a construir».

Además de Kidd, jugadores como Dinwiddie o Brunson, junto a Luka Doncic, hablaron.

El esloveno expresó su frustración después de un partido «terrible», como él lo califica: «No me gustar perder, pero especialmente así». Sin embargo, dio crédito a cómo sus compañeros le han arropado durante el año: «Estoy muy orgulloso. Amo este equipo». Asegura que se siente «genial» al ver el progreso de año a año: «Creo que este año hemos dado un gran paso. O quizá dos. Estamos en un camino muy bueno». Admitió que la forma física ha sido un factor, rescatando que lleva poco descanso desde 2020 con los Juegos Olímpicos entre medias, y que toca relajarse: «Me voy a tomar, probablemente, una semana sin baloncesto».

Dinwiddie miró hacia atrás, a su traspaso de mitad de curso, para agradecer el llegar a un equipo con aspiraciones: «Es una bendición jugar baloncesto del que importa, del divertido, con un grupo de chicos a los que genuinamente les gusta estar unos al lado de otros». El escolta, después de brillar en los Nets, disputó la primera franja de la temporada en los Wizards, en los que tuvo problemas de convivencia: «He tenido dos años diferentes juntados en uno».

Brunson, por su parte, fue preguntado por su situación contractual, ya que será libre a partir del próximo mes para fichar por otra franquicia: «Lo que pase, pasará. Ahora mismo no estoy pensando en eso. Me centro en que estoy muy feliz de haber podido jugar con estos chicos». De manera adicional agregó un comentario sobre las aspiraciones en el inicio de esta nueva era, con Kidd a la cabeza: «Nos lo hemos pasado muy bien probando que la gente se equivocaba».

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