Barcelona
Cada uno de los pabellones que completan el salón ISE se especializa en distintos elementos audiovisuales
David Guerrero
L’Hospitalet de Llobregat
Hoy son pantallas; dentro de un mes, teléfonos móviles; y en menos de dos, marisco fresco. El salón audiovisual ISE marca el arranque de un trimestre trepidante para Fira de Barcelona en el recinto Gran Via de l’Hospitalet. En apenas un mes y medio se sucederán los tres grandes salones que alcanzan el hito de rozar la plena ocupación de los ocho pabellones del recinto ferial. Tras el Integrated Systems Europe (ISE), llegará el Mobile World Congress (MWC) y después, Alimentaria.
Los salones abren cuatro días al público, pero la construcción de estas miniciudades temporales comportan semanas de trabajo, lo que supone un importante reto logístico que obliga a encadenar las tareas de desmontaje de uno con el montaje del siguiente. De hecho, aunque el ISE acaba de abrir sus puertas y aún falta un mes para el Mobile, en una parte de un pabellón de férreo acceso restringido ya se trabaja con total discreción en el montaje del estand más grande de Huawei.
Por lo pronto, esta semana es el turno del ISE, que encendió este martes sus focos hasta el viernes. En este salón el protagonismo se lo llevan grandes pantallas, sistemas de sonido, potente iluminación y todo tipo de dispositivos útiles para la industria audiovisual profesional. No falta de nada en el amplio catálogo de expositores de un congreso que alcanza su vigésima edición con unas cifras de récord, tanto de metros cuadrados ocupados (82.000) como de expositores (1.340) y de visitantes previstos (más de 58.000).
El salón es un 30% más grande que el año pasado y un 15% más que en el 2019, cuando aún estaban en Ámsterdam y celebraron la edición más grande hasta el momento. Fue entonces cuando decidieron mudarse a Barcelona para seguir haciéndose mayores y lo están consiguiendo, una vez superado el bache pandémico. “Estamos hambrientos, somos ambiciosos y tenemos planes para los próximos veinte años”, asegura Mike Blackman, director general del congreso, que ya sueña con las posibilidades que le ofrecerá el nuevo pabellón en construcción que podrá estrenar en la edición del 2027. Hasta entonces, tocará exprimir al máximo el espacio.
El pabellón 3 es el punto más transitado del salón audiovisual ISE
Lo sabe bien Marcos Fernández de Christie, que ha visto en primera persona la evolución del congreso desde su primera edición en Ginebra en el 2004. “Empezó con estands muy pequeños, fue haciéndose grande progresivamente, sumando pabellones hasta tener que recurrir a montajes exteriores con potentes sistemas de calefacción para mitigar el frío que hace en Ámsterdam por estas fechas”, recuerda Fernández, muy satisfecho por la mudanza a la capital catalana.
También lo están los congresistas venidos del norte de Europa, algunos de ellos residentes en lugares donde se pasan semanas sin ver el sol. En Barcelona, además de mayor comodidad y mejores facilidades en el recinto ferial, se han encontrado un clima benévolo que hace sus delicias. Las americanas sobran y los congresistas se mueven por los pasillos en mangas de camisa, saliendo en masa al mediodía a tomar el sol en los jardines exteriores.
El agradable calorcito hace las delicias de los visitantes pero es una constatación más de los problemas de sequía que sufre Catalunya. Las fuentes ornamentales de la entrada están completamente secas y la enorme pantalla traslúcida instalada en el principal acceso al congreso emite constantemente un mensaje que dice “Support Catalonia, save water” (Apoya Catalunya, ahorra agua).
Incluso si se alza la vista se topa con pantallas en el salón ISE
La instalación de dicha pantalla –la más grande de España– ha ido a cargo de Sono, una empresa con sede en Cornellà de Llobregat que también tiene una larga experiencia en el sector. Antes de que el ISE viniera a Barcelona, iban como visitantes. Ahora lo hacen como expositores. Para Francesc Sabata, director de operaciones de la compañía, “es un punto de encuentro perfecto con los clientes y permite recorrer con ellos los estands para mostrarles los productos que pueden aplicar en sus montajes”.
Además de los visitantes clásicos que se fijan en los detalles técnicos de los aparatos de hierro, también están irrumpiendo con fuerza otros que buscan contenidos. “Es una nueva tipología que busca ofrecer experiencias inmersivas en sus negocios, proyecciones virtuales… y hay empresas locales que están virando hacia ese mercado”, apunta el presidente del Clúster Audiovisual de Catalunya, Miquel Rutllant.
Unos de los congresistas más cotizados son los chinos. El año pasado aún tuvieron serios problemas para venir por las limitaciones que aún coleaban de la pandemia. Para muchos, es su primera vez en la ciudad y han aterrizado con fuerza, ocupando casi la totalidad de uno de los pabellones. “Venir a Barcelona para ellos es como un premio”, asegura Anna Ferrer, directora de marketing de Infiled, un fabricante de Shenzhen que abrió tienda hace tres años en la Diagonal.
Por la mañana se pasan el día de reuniones en el congreso y por la noche disfrutan de un espectáculo en su tienda. Sin excederse. “Los que tenemos una edad sabemos que a las doce hay que recogerse”, confiesa un veterano asistente a ferias internacionales. Si no, difícilmente se aguanta hasta el viernes, cuando cerrará sus puertas el ISE.
La asociación de apartamentos turísticos de Barcelona (Apartur) aprovechó el arranque del ISE para alertar a los visitantes de que la nueva regulación de alojamientos turísticos aprobada por la Generalitat les afectará directamente si se reduce el número de pisos turísticos habilitados. Lo hicieron repartiendo unos folletos a la entrada de la feria en los que dicen que “es probable que las próximas ediciones del ISE o del MWC no puedan celebrarse en Barcelona” por la falta de oferta para acoger a tantos visitantes profesionales. 

El teniente de alcalde de Turismo, Jordi Valls, calificó la acción de “irresponsabilidad” y pidió al sector que espere a ver cómo se desarrolla la nueva regulación por parte del Ayuntamiento antes de lanzar “mensajes incorrectos” en un evento con miles de profesionales internacionales.
Miembros de Apartur reparten folletos a los congresistas a la entrada de la feria
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