Economía
En los próximos años seguirán las dificultades para encontrar vivienda
Rosa Salvador
Barcelona
España necesita tener 2,4 millones de viviendas adicionales en alquiler antes de 2033 para afrontar las demandas de alojamiento de su población, según el estudio “The Living Property Telescope” elaborado por la consultora EY.
Javier García-Mateo, director del área inmobiliaria de la consultora, recordó que actualmente ya hay una demanda de alquiler embalsada para 800.000 viviendas, de personas que no pueden emanciparse o se ven obligadas a compartir piso, a la que se sumarán 1,7 millones de hogares más, por el puro crecimiento demográfico: se prevé que en estos años se creen 2,2 millones de hogares, en buena parte por la inmigración, de los que el 76% serán de alquiler. No solo el país ganará población sino que “ha cambiado la composición de la sociedad, y hay más personas mayores que viven solas, más hogares monoparentales y familias más pequeñas, por lo que necesitamos más viviendas”, recordó García-Mateo. A ello se añade la dificultad de afrontar la entrada, que hoy equivale a 12 años del ahorro medio de las familias .
El estudio de EY señala que en la próxima década está prevista la construcción de 800.000 viviendas en España, pero solo 78.000 de ellas son proyectos impulsados por las administraciones públicas para construir viviendas de alquiler asequible, en colaboración con el sector privado. “Es apenas el 10% de la nueva oferta de vivienda y no va a solucionar el problema que tiene España, que es una carestía crónica de vivienda de alquiler asequible”, ya que según los datos del estudio el 39% de los inquilinos pagan rentas que superan el 30% de sus ingresos.
García-Mateo señaló que las administraciones tiene suelo disponible “que podrían poner a disposición de promotores privados, con fórmulas como la concesión administrativa o la cesión del derecho de superficie, para que éstos construyeran vivienda de alquiler asequible y la gestionasen durante un periodo largo, de unos 75 años, a partir del cual la propiedad y la gestión revertiría en la administración”. 
A su juicio, esta fórmula permitiría a las administraciones crear un parque de vivienda de alquiler asequible sin inversión pública, mientras que para los promotores privados “es rentable, porque aunque alquilen la vivienda a precios bajos, un 30% inferiores a los de la zona, no tienen que asumir el coste de comprar el suelo y se garantizan una alta ocupación”, por lo que “es una fórmula útil y equitativa”.
El estudio de EY destaca también que una gran parte del parque de vivienda de las grandes ciudades está anticuado y obsoleto y habrá de rehabilitarse y transformarse para adaptarse a las necesidades de las familias actuales. Así, señala EY, la mitad de las viviendas españolas tienen más de 40 años, y la consultora ha identificado 508.000 en ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia y Málaga que necesitarían ser “reposicionadas”.
En zonas céntricas, como el Eixample o el Barrio de Salamanca “nos encontramos a menudo con viviendas de más de 120 m2, que no se adaptan a las familias actuales, que son más pequeñas, y que necesitarían menos metros de uso propio y más espacios compartidos”. Y que no pueden pagarlas.
García-Mateo explicó que el mismo fenómeno se está dando en otros países, y que por ejemplo en Estados Unidos las comunidades de propietarios están optando por prescindir del portero y convertir su vivienda y la zona de trasteros en espacios comunes como gimnasios o coworking, mientras los propietarios dividen sus viviendas.
A su juicio, hay diversas fórmulas para crear vivienda pero “hace falta que las administraciones busquen soluciones realistas, no populistas”.
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