Un agente de la Seguridad del Estado cubana fue grabado en video mientras amenazaba a residentes del barrio habanero El Fanguito con identificar y detener a quienes publicaran imágenes de su presencia en redes sociales.
En una visita realizada tras las protestas del jueves en la Avenida 23, el represor congregó a un grupo de vecinos en la calle para intimidarles y coaccionarles para que no se repitieran este tipo de manifestaciones y cierre de avenidas en la capital
El video, difundido en redes sociales por el rapero y activista Eliécer Márquez Duany, más conocido como «El Funky», muestra al oficial interrumpiendo a una madre que describía la situación de los niños del barrio —«dormidos encima de las madres, sin comer, sin nada, sin pan»— para advertir a los presentes sobre las consecuencias de documentar su actuación.
«Yo soy de la Seguridad. Yo sé quién es el que sube la foto, aunque se la manden a un familiar en el exterior y el familiar la suba. Yo doy con el enlace, con lo que tenga, la dirección IP, con lo que tenga. Yo doy con lo que sea, y luego vengo y lo busco entonces», declaró el agente ante los vecinos reunidos.
El oficial intentó establecer una distinción legal para justificar sus amenazas: «Fíjate, grabar no es un delito. Pero soy funcionario público y cometes el delito cuando me publicas en las redes sociales sin mi autorización y sin mi consentimiento. ¿Estamos claros?».
Mostrándose comprensivo con el malestar de la comunidad, el agente se refirió al caso de dos linieros detenidos en Calabazar, Boyeros, arrestados el 17 de julio acusados de vender electricidad ilegalmente a negocios privados mientras la zona sufría apagones. Pero insistió en que las protestas y la indignación de la gente le dificultaba investigar si los linieros de la zona eran también corruptos, como al parecer denunciaron los vecinos.
«El proceso investigativo se está llevando a cabo. Pero a los linieros no los voy a coger con nada arriba […] porque ustedes los tienen amenazados aquí. […] Los [linieros] de Boyeros están presos», dijo el agente en un intento por aplacar los ánimos de los vecinos y desviar el malestar hacia trabajadores supuestamente investigados.
La represión no se limitó a las amenazas verbales. En otra publicación de Facebook, Márquez Duany aseguró que agentes de la Seguridad del Estado detuvieron a dos madres en la unidad policial de Zapata y C. Una de ellas fue identificada como María Yilian Franco Díaz, trasladada a la estación junto a su hijo de cuatro años, José Luis Navarro.
El patrón represivo siguió la secuencia ya documentada en otras protestas: pocas horas después del bloqueo de la Avenida 23, el régimen restableció la electricidad en El Fanguito —maniobra que activistas interpretan como táctica para desmovilizar la protesta sin atender sus causas de fondo— y poco después comenzaron las detenciones.
En Nuevitas, Camagüey, en 2022, la Seguridad del Estado emprendió una persecución contra quienes participaron o difundieron las manifestaciones, con detenciones, citaciones e interrogatorios.
Entre los casos más conocidos figura el de Mayelín Rodríguez Prado, arrestada después de transmitir en directo la represión policial y condenada a 15 años de prisión por documentar las protestas en esa localidad.
La joven madre fue posteriormente exhibida por el vocero oficialista Humberto López en un video de autoinculpación difundido por la televisión estatal, utilizado como escarmiento público contra los manifestantes.
En junio, agentes amenazaron al activista Manuel Cuesta Morúa con «dispararle en la cabeza» si seguía impulsando cacerolazos.
La represión ha dejado un rastro cuantificable: Cubalex registró casi 2,000 acciones represivas en el primer semestre de 2026, y en julio se produjeron al menos 24 detenciones tras una protesta en Luyanó y cuatro arrestos en Sibanicú, Camagüey, tras un cacerolazo por agua y electricidad.
Las protestas en El Fanguito estallaron después de que el barrio acumulara más de 48 horas sin electricidad, agua ni gas, en el marco de la crisis energética más grave de la historia de Cuba, con déficits que han llegado a dejar sin electricidad al 74% de la isla en los momentos de mayor demanda.
