
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, llegó este martes a Manila para participar en la reunión anual de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), una cita marcada por el impacto económico y político de la guerra en Irán, la crisis energética derivada del conflicto en Medio Oriente, las tensiones entre Washington y Beijing en el mar de China Meridional y la situación de Myanmar.
Los ministros de Exteriores y representantes de los once países del bloque iniciaron la reunión con una sesión plenaria en la capital filipina, donde abordarán asuntos relacionados con la seguridad regional, la interconexión energética y la estabilidad económica de una región con unos 700 millones de habitantes.
La crisis energética ocupa un lugar central en la agenda de los países del Sudeste Asiático debido a la dependencia de las importaciones de combustible procedentes de Medio Oriente. La interrupción de la navegación por el estrecho de Ormuz, tras los enfrentamientos entre Estados Unidos e Israel contra Irán, generó preocupación por el abastecimiento de petróleo y otros recursos energéticos.
Los recientes ataques iraníes contra barcos que intentaron atravesar Ormuz volvieron a elevar las alertas en la región, después de un periodo de estabilidad alcanzado en junio tras un acuerdo de cese al fuego entre Washington y Teherán que Estados Unidos dio por terminado hace dos semanas.
La llegada de Rubio a Manila coincidió con nuevas advertencias de Washington contra acciones de China en el mar de China Meridional, una zona disputada por varios países del Sudeste Asiático y considerada clave para el comercio internacional.
Antes del viaje, el Departamento de Estado señaló que el objetivo de Rubio es impulsar “un Indo-Pacífico libre y abierto que brinde seguridad y prosperidad para la región y para el pueblo estadounidense”.
En un artículo publicado en Filipinas antes de la reunión, el secretario de Estado destacó el compromiso de Estados Unidos con “la libertad de navegación en el Sudeste Asiático” y afirmó que esa condición enfrenta riesgos.
“Esta libertad no está garantizada de ninguna manera. Si estas aguas quedaran bajo el control de una potencia dispuesta a utilizar el comercio como un arma geopolítica, tanto Estados Unidos como los Estados de la ASEAN enfrentarían nuevas amenazas graves para su soberanía, seguridad y futuro económico”, escribió Rubio.
El funcionario estadounidense no confirmó si mantendrá un encuentro bilateral con su homólogo chino, Wang Yi, quien también participa de la cita en Manila. La posibilidad de una reunión ocurre después de las tensiones entre Washington y Beijing por distintos asuntos políticos y estratégicos.
La disputa marítima volvió a ocupar espacio tras un enfrentamiento entre embarcaciones filipinas y chinas en el banco de arena Second Thomas Shoal, en el mar de China Meridional. Manila afirmó que personal de la Guardia Costera china atacó a marineros filipinos cerca de un buque encallado que funciona como puesto militar en la zona disputada. Beijing acusó a Filipinas de provocar el incidente al enviar personas en pequeñas embarcaciones hacia su nave.
El episodio generó nuevas dudas sobre las negociaciones para alcanzar un Código de Conducta entre la ASEAN y China para el mar de China Meridional, un mecanismo destinado a establecer reglas sobre las actividades en esas aguas.
La seguridad energética también será uno de los principales temas durante la semana. Filipinas declaró una emergencia energética en marzo y amplió sus fuentes de abastecimiento, incluida la compra de petróleo procedente de Rusia. El ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, también tiene previsto llegar a Manila.
Los países del bloque impulsan además la ratificación del acuerdo marco sobre seguridad petrolera de la ASEAN, un mecanismo destinado al intercambio de combustibles entre sus miembros.
Otro eje de la reunión será Myanmar, país apartado de las reuniones de líderes y ministros de Exteriores de la ASEAN desde el golpe de Estado militar de 2021. El bloque analizará los recientes contactos con el gobierno castrense y las propuestas para una posible reincorporación del país a los espacios regionales.
La sublevación militar terminó con una década de transición democrática, profundizó los conflictos internos con grupos rebeldes y provocó la detención de dirigentes civiles, incluida la premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi.
Tailandia impulsó el acercamiento con Myanmar y planteó recuperar su participación en las actividades de la ASEAN. El ministro de Exteriores tailandés, Sihasak Phuangketkeow, afirmó: “Es mejor traer a Myanmar de vuelta al grupo”. Además, agregó: “Creemos que después de cinco años necesitamos hablar, necesitamos escuchar y ellos necesitan explicar”.
Sin embargo, algunos países mantienen reservas sobre una mayor integración del gobierno militar. El analista político tailandés Thitinan Pongsudhirak advirtió a EFE que “ceder demasiado pronto ante el gobierno militar birmano pone en riesgo la credibilidad de la ASEAN”.
La ASEAN fue creada en 1967 y está integrada por Birmania, Brunéi, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Tailandia, Timor Oriental y Vietnam.
(Con información de EFE y AP)