FotoCollage: Captura de video
Texto: Fede Gayardo
El descontento de los cubanos por los apagones y la escasez de agua volvió a sentirse este fin de semana en La Habana. Vecinos de Jaimanitas salieron a las calles para exigir el restablecimiento de estos servicios básicos, en una protesta que se suma a otras registradas en distintos puntos de la capital y del resto del país en medio del agravamiento de la crisis energética en Cuba.
Los hechos ocurrieron en las inmediaciones de la intersección de 3ra y 110, donde residentes del barrio denunciaron que llevaban largas horas sin electricidad y enfrentaban además problemas con el suministro de agua, una situación que se ha vuelto cada vez más frecuente cuando los apagones se prolongan y afectan el funcionamiento de los sistemas de bombeo.
Videos y testimonios difundidos en redes sociales muestran a decenas de personas concentradas en la vía pública reclamando soluciones. Según las denuncias compartidas por vecinos, durante la protesta un vehículo presuntamente vinculado a autoridades locales habría intentado avanzar entre los manifestantes y, como consecuencia, una persona terminó en el suelo.
Lo sucedido en Jaimanitas se suma a las protestas que en los últimos días se han multiplicado en diferentes territorios del país. El pasado 22 de agosto, residentes de La Habana Vieja bloquearon una calle para denunciar las constantes interrupciones del servicio eléctrico y la falta de respuestas por parte de las autoridades.
Un día después, en Cienfuegos, un grupo de vecinos, en su mayoría madres de familia, se concentró frente a la sede del Gobierno Provincial para reclamar después de permanecer más de 48 horas consecutivas sin corriente en varias zonas de la ciudad.
Las manifestaciones también se han reportado en municipios de Plaza de la Revolución, mientras desde provincias como Pinar del Río, Holguín y Camagüey continúan llegando denuncias de apagones que, según los residentes, han llegado a extenderse entre 30 y 40 horas.
La propia capital había vivido episodios similares durante julio. En barrios como La Güinera, Centro Habana y la propia Jaimanitas se registraron cacerolazos y cierres de calles como forma de protesta En Luyanó, además, una manifestación motivada por los apagones y la falta de agua terminó con varias detenciones, según reportaron varios medios no estatales.
El creciente malestar coincide con uno de los momentos más críticos del Sistema Eléctrico Nacional. Aunque el Gobierno continúa atribuyendo la crisis a la combinación de fallos técnicos y dificultades para acceder a financiamiento y combustibles, para miles de familias las consecuencias son mucho más inmediatas.
Los apagones no solo dejan viviendas a oscuras, sino que impiden conservar alimentos, agravan la escasez de agua potable, afectan el descanso en medio del calor del verano y paralizan numerosas actividades cotidianas.
En ese contexto, las protestas que han comenzado a repetirse en diferentes localidades reflejan un cansancio cada vez más visible entre la población cubana. Lo ocurrido en Jaimanitas vuelve a evidenciar que, para muchos, las explicaciones estatales ya no bastan y la exigencia principal pasa por recuperar cosas tan esenciales como la electricidad y el agua.
