
El Consejo de Seguridad sesiona hoy a puertas cerradas para votar al próximo secretario General de la ONU, en un rito diplomático que será simple formalidad ante la ausencia de acuerdo geopolítico entre Donald Trump y Xi Jinping.
Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido son miembros permanentes del Consejo de Seguridad y tienen derecho a veto.
El Consejo tambien tiene 10 miembros no permanentes, que no detentan ese derecho veto:
Dinamarca, Grecia, Pakistán, Panamá, Somalia, Bahrein, Colombia, Letonia, Liberia y República Democrática del Congo.
La aplicación del derecho a veto de Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unidos significa la facultad de dejar afuera de la contienda a cualquier candidato, sin importar nacionalidad, etnia, sexo o religión.
Trump apoya al candidato argentino Rafael Grossi, mientras que Xi respalda a la candidata costarricense Rebeca Grynspan.
Todavía no hay acuerdo entre Washington y Beijing, y la votación de hoy sólo servirá para saber si hubo desplazamiento en los votos, o si los candidatos menos apoyados deciden abandonar la contienda, tras cinco rondas de votación en secreto.
La cuarta ronda sucedió el 29 de septiembre, y hubo vetos cruzados contra los candidatos con mayor respaldo:
–Rebeca Grynspan, 10 votos a favor, 3 en contra y dos abstenciones.
–Carolyn Rodrigues-Birkett, 8 votos a favor, 6 en contra y una abstención.
–Rafael Grossi, 8 votos a favor, 7 en contra y sin abstenciones.
–Olara Otunnu 5 a favor, 8 en contra y 2 abstenciones.
Un detalle técnico sobre Grynspan: se necesitan 9 votos para alcanzar la Secretaría General de la ONU. Ella tuvo 10, pero sumó 3 en contra, lo que implica que, al menos uno de ellos, es de un miembro permanente. Sería Estados Unidos.
En las últimas dos votaciones, Carolyn Rodrigues-Birkett obtuvo 8 votos a favor, 6 en contra y una abstención. La candidata de Guyana aparece estancada, y es muy difícil que pueda quebrar a su actual status quo.
Rodrigues-Birkett llamó “visionario” a Fidel Castro, una opinión política que justifica los vetos de Estados Unidos, Francia y Reino Unido.
La candidata de Guyana tocó techo, y es poco probable que pueda superar los vetos del bloque occidental del Consejo de Seguridad.
Rafael Grossi es un caso particular en la contienda multilateral.
Tiene el apoyo explícito de Estados Unidos y excelente relación con China y Rusia, que juegan juntos al momento de designar al sucesor de Antonio Guterres.
La clave para Grossi es la capacidad de negociación de Trump, si finalmente mantiene su apoyo pese a las presiones de Rusia y el Reino Unido.
Si Beijing acepta que Estados Unidos imponga su candidato natural, Rusia se plegará y los vetos contra Grossi se achicarán de manera geométrica.
Y superada esa instancia, la Casa Blanca tiene que convencer al Reino Unido que Grossi no inclinará a la ONU en favor del reclamo histórico y legítimo que hace Argentina sobre su soberanía en las Islas Malvinas.
Grossi es argentino, diplomático de carrera, y nunca pondría en una situación de inestabilidad institucional a las Naciones Unidas, pero Londres y su historia diplomática tienen otra perspectiva acerca de la moral en las relaciones internacionales.
Si Trump no convence al premier británico Andy Burnham, la candidatura de Grossi será vetada por Reino Unido.
La votación de hoy está prevista para las 10 AM (hora del este), y no habrá distinción acerca del color de las boletas.
Cuando toman la decisión política, los miembros permanente votan con un color de boleta, mientras que los no permanente usan una boleta neutra.
El voto es anónimo, pero el color permite saber si los votos en contra son vetos de los miembros permanentes, o rechazos de los miembros no permanentes.
Hasta que no haya acuerdo entre Estados Unidos y China, no se utilizarían boletas diferentes.
El mandato de Guterres vence a fin de año. A 85 días de distancia.