
Melissa Parke (Busselton, Australia, 1966) es jurista y lidera desde 2023 la Campaa Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN), la organizacin galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2017. Antes de ponerse al frente del movimiento contra el rearme atmico, dedic gran parte de su carrera al derecho internacional dentro de Naciones Unidas, trabajando directamente sobre el terreno en lugares marcados por el conflicto como Kosovo, Gaza o Lbano.
Tambin dio el salto a la poltica: fue diputada en el Parlamento de Australia durante casi una dcada e integr ms tarde un grupo de investigacin de la ONU sobre crmenes de guerra en Yemen. Con esa experiencia en primera lnea de las crisis globales, Parke encabeza hoy la batalla diplomtica para frenar la escalada nuclear y convencer a los gobiernos de que la seguridad mundial no puede depender del miedo y la amenaza de destruccin mutua. Visit Madrid el mes pasado, con el propsito de que nuestro pas se una al TPAN, el Tratado sobre la Prohibicin de las Armas Nucleares de la ONU.
PREGUNTA: El mundo ha cambiado mucho desde que asumi hace tres aos la direccin de ICAN. Las potencias mundiales vuelven a hacer alarde de su podero nuclear como en la Guerra Fra. Parece que hubiramos hecho un viaje en el tiempo.
RESPUESTA: S y no, porque s, el riesgo de una guerra nuclear es muy alto, tal como lo fue durante la Guerra Fra. Pero ahora tenemos an ms Estados con armas nucleares y no hay nada de confianza. No existen acuerdos de control de armas, ni reducciones verificadas de armamento, ni lmites en la cantidad o tipos de armas. Adems, se est integrando la inteligencia artificial en los sistemas de armamento nuclear, lo que eleva an ms las posibilidades de un error de clculo catastrfico.
Por eso, creo que el riesgo de una guerra nuclear en este momento es mucho ms alto de lo que jams ha sido. Y eso queda reflejado en el Reloj del Juicio Final, que nos sita a la humanidad a 85 segundos de la medianoche, que representa el fin de la civilizacin humana. Es algo que debemos tomarnos muy en serio. S que mucha gente piensa que con el fin de la Guerra Fra la amenaza de las armas nucleares desapareci, pero, por desgracia, no fue as. Esa amenaza es muy real hoy en da. Tenemos dos grandes conflictos iniciados por Estados con armamento nuclear: Rusia, Estados Unidos e Israel. Se han proferido amenazas nucleares en ambas guerras. Ya no hay acuerdos de control de armas y hay una nueva carrera armamentstica nuclear en marcha.
Aqu en Europa estamos presenciando un aumento muy inquietante en la retrica en torno a las armas nucleares y el rearme nuclear. Si alguien ha visto la pelcula de Netflix Una casa llena de dinamita o esa de la BBC titulada Threads, o si ha ledo el libro de Annie Jacobsen Nuclear War: A Scenario… lo que vendra despus no sera nada agradable. Si uno sobrevive a una guerra nuclear, su vida ser corta y miserable.
P: Ante las dudas surgidas en los ltimos tiempos sobre el respaldo de Estados Unidos, algunos lderes europeos quieren contar con su propio "paraguas nuclear". Se dirige Europa hacia su propia carrera armamentstica nuclear? Qu implicara esto para su seguridad?
R: Creo que la sola idea de que la seguridad se garantice mediante la amenaza de aniquilar a millones de personas inocentes demuestra lo que realmente es: una autntica locura. La disuasin nuclear es una teora. Y qu vale la teora frente al sufrimiento real que provocara una guerra nuclear? La cuestin no es si la disuasin nuclear funciona; la cuestin es: puede fallar? Durante la Guerra Fra vimos muchos casos en los que la disuasin nuclear fall. El hecho de que hayamos sobrevivido hasta hoy se ha debido ms a la suerte que a una buena gestin o a la disuasin. La disuasin es una amenaza creble de aniquilar a millones de personas inocentes mediante la incineracin y la radiacin.
La disuasin es un castillo de naipes. Frente a un mundo condicionado por la guerra, haramos bien en aspirar a un escenario sin armas nucleares, lo que supondra una zona global libre de armamento nuclear. Cuando se encuest a los ciudadanos franceses sobre cmo se sentan respecto a su fuerza de disuasin nuclear, respondieron que no les haca sentir ms seguros. El pas que se considera ms seguro es Suiza, que no tiene armas nucleares. De modo que ni siquiera los ciudadanos de los pases con armas nucleares las quieren, y tienen razn. Aqu es donde las lites polticas van a contracorriente de la opinin pblica. En 2018 omos al presidente Snchez decir que Espaa se sumara al TPAN (Tratado sobre la Prohibicin de las Armas Nucleares, de la ONU). Espaa todava no se ha adherido.
P: Pero ningn pas de la Alianza Atlntica ha firmado el TPAN.
R: La OTAN se autodefine como una alianza nuclear, pero esto no es algo que exija el Tratado del Atlntico Norte ni figura en su texto fundacional: es solo una declaracin poltica. Y cualquier miembro de la OTAN puede decidir no aplicar esa poltica y romper con ella. Como hizo Nueva Zelanda en el marco del tratado ANZUS (el tratado de seguridad colectiva de Australia, Nueva Zelanda y EEUU) cuando decidi no tener nada que ver con las armas nucleares. Australia tampoco se ha sumado al TPAN, en mi propio pas natal, pero hemos visto que casi todos los pases de la regin del Indo-Pacfico se han adherido, incluidos aliados cercanos de EEUU como Nueva Zelanda, Filipinas o Tailandia, y el hecho de sumarse al tratado no ha afectado a sus alianzas. Por tanto, Espaa podra sumarse a este tratado e integrarse en la mayora global de pases, ya que ms de 100 pases ya forman parte de l. Espaa podra colocarse en el lado correcto de la historia.
P: Qu consecuencias prev derivadas de esta nueva carrera armamentstica y del enorme aumento del gasto militar?
R: Es una espiral sin retorno hacia la aniquilacin. Y existe una alternativa como es este tratado. La mayora global afirma que podemos elegir el dilogo sobre la confrontacin, la diplomacia sobre la militarizacin y el desarme sobre la proliferacin. Ese es otro camino que se abre a la humanidad. La mayora de los pases no sienten la necesidad de estar bajo un paraguas nuclear. De hecho, consideran que es la receta perfecta para el desastre. Es como vivir en una casa llena de dinamita, como la pelcula de la que hablaba antes. Tener armas nucleares en el mundo es como vivir en una casa en la que no sabes cundo va a explotar, ya sea de forma deliberada o por accidente. Y ahora es mucho ms probable que ocurra debido a los ciberataques y a otros factores fuera de nuestro control.
Quiz hayan visto las noticias de hace unas semanas sobre cmo Estados Unidos estuvo movilizando fuerzas a principios de este ao basndose en datos de Inteligencia que sealaban que haba componentes de armas nucleares en un barco chino rumbo a Irn. A ltima hora descubrieron que esos datos eran una alucinacin de una inteligencia artificial y dieron marcha atrs en el ltimo minuto. El ao pasado, India y Pakistn estuvieron al borde de una guerra nuclear por culpa de deepfakes generados por IA en los que aparecan mandatarios diciendo cosas que jams dijeron, y por una campaa masiva de desinformacin provocada por la IA. Y ningn pas ha sido capaz de frenar los ciberataques.
No hace mucho el Gobierno australiano sufri un ciberataque y el portal web de Medicare fue hackeado por agentes rebeldes de IA. Estn fuera de control. As pues, qu nos hace pensar que, con la IA tal como est hoy, sin hablar ya de la llegada de la superinteligencia, vamos a ser capaces siquiera de sobrevivir los prximos dos aos?
P: Recientemente trascendi que Vladimir Putin le habra pedido una cumbre trilateral a Donald Trump y a Xi Jinping para repartirse las esferas de influencia del mundo. Qu idea le viene a la cabeza?
R: Es sumamente arrogante por parte de unos pocos pases creer que pueden gobernar a toda la humanidad, que tienen derecho a hacer algo as. Con el TPAN (el Tratado sobre prohibicin de armas nucleares aprobado por la ONU, ratificado por 75 pases) otras partes del mundo est dando la cara por el multilateralismo y por la cooperacin en el escenario internacional, democratizando el debate sobre las armas nucleares al arrebatrselo a los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, todos ellos potencias nucleares, para trasladarlo a la Asamblea General, donde cada pas tiene un voto en igualdad de condiciones. Y esa mayora est rechazando ese tipo de componendas, rechazando la idea de que el mundo pueda repartirse entre unos pocos: no, el mundo es de todos, y tenemos que aprender a convivir en l.
P: Una antigua colega suya, Navi Pillay, ha sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz, justo cuando los tribunales internacionales se enfrentan a duros ataques por parte de las grandes potencias. Qu papel les queda hoy a estos organismos?
R: Bueno, creo que es ms importante que nunca que los pases que apoyan el derecho internacional —que son la mayora— den un paso al frente, y eso es precisamente lo que estn haciendo con el tratado, con el TPAN. Es un claro ejemplo de respaldo al derecho internacional y al multilateralismo en un momento en que ambos estn cada vez ms amenazados. Y sabemos que lo nico que respetan los matones es que la gente les plante cara. La mayora global cuenta con los nmeros para hacerlo, y necesitan colaborar y actuar con solidaridad. Creo que lo que hemos presenciado por parte de pases como Sudfrica y Espaa es precisamente dar la cara por el derecho internacional. Hace unas semanas escuch al presidente Snchez en la Asamblea General hacer exactamente eso. Eso es lo que necesitamos ver, pero tambin necesitamos verlo tanto en hechos y acciones como en palabras.
P: Kosovo, Yemen, Gaza, Lbano… Los lugares sobre los que usted sola trabajar en los tribunales internacionales vuelven a atravesar una tensin extrema. Cmo ve esta situacin hoy en da?
R: Vi de primera mano el impacto de la guerra y de las armas inhumanas sobre mujeres, hombres y nios inocentes. Y tras dejar el Parlamento australiano, decid trabajar en esta campaa para abolir las peores armas de todas. Y, naturalmente, me horroriza el rumbo que estn tomando muchos Estados. Al mismo tiempo, me siento animada y esperanzada por la direccin que toma la mayora. La mayora global est diciendo no a la guerra y s a la cooperacin. Est diciendo no a la militarizacin y s a la diplomacia. La mayora global demuestra sensatez y son quienes estn mostrando verdadero liderazgo poltico. La OTAN, los Estados de la OTAN y los Estados con armas nucleares no estn mostrando ese liderazgo. Lo que vimos en el punto lgido de la Guerra Fra fue al presidente Reagan y a Gorbachov reunirse y estivieron cerca de eliminar las armas nucleares por completo. No llegaron a culminarlo, pero sus conversaciones condujeron a reducciones drsticas en el nmero de armas nucleares, pasando de 70.000 a unas 12.000. Esas 12.000 siguen siendo demasiadas, pero demuestran que es posible lograrlo. Frente a los retos globales a los que se enfrenta la humanidad, este tratado cuenta con un amplio respaldo.
P: Cada agosto, en los aniversario de Hiroshima y Nagasaki, se nos recuerda el desastre. Por qu da la sensacin de que los pases han olvidado lo que pueden hacer las armas nucleares?
R: En este visita ha venido Michiko Kodama [superviviente de Hiroshima y secretaria general de la confederacin Nihon Hidankyo, organizacin galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2024], que tiene 88 aos. Era una nia cuando ocurrieron los bombardeos atmicos. Cada vez que relata su historia, revive ese trauma infantil. Podra ser una de las ltimas ocasiones en la que podamos escuchar de primera mano lo que provocan las armas nucleares. Ellos son los autnticos expertos en armas nucleares. Quiero decir, es un error pensar que las armas atmicas solo se han empleado dos veces, en Hiroshima y Nagasaki. Se han utilizado miles de veces en todo el planeta en las llamadas "pruebas" por parte de las potencias con armamento nuclear, incluido mi propio pas, Australia.
Las principales vctimas en Australia fueron los pueblos indgenas. Sufren las consecuencias sanitarias y la contaminacin ambiental de sus tierras hasta el da de hoy. Por tanto, creo que el otro punto clave es que las armas nucleares se estn utilizando, de hecho, a diario para amenazar al mundo. Para amenazar con la aniquilacin. Eso es lo que hacen. En eso consiste la disuasin: en una amenaza.
Por eso Joseph Rotblat, uno de los primeros cientficos nucleares del Proyecto Manhattan que lo abandon por motivos morales y ms tarde gan el Premio Nobel de la Paz, afirm que la disuasin nuclear es la forma definitiva de terrorismo. La palabra disuasin (deterrence) procede del latn deterrere, vinculado a terrere, que significa provocar terror o miedo, de donde deriva la palabra inglesa terror. No queremos vivir en un mundo as. La mayora de la gente no quiere vivir en un mundo as. Las lites polticas estn desconectadas de la opinin pblica en este asunto.