Internacional
Jordan Bardella, la estrella emergente del Reagrupamiento Nacional
Eusebio Val
París. Corresponsal
Hace ya tiempo que la perspectiva de que Marine Le Pen u otro líder de la extrema derecha llegue al Elíseo dejó de ser una hipótesis demasiado remota. El Reagrupamiento Nacional (RN, ex Frente Nacional) protagoniza un avance constante en las intenciones de voto, una tendencia que se ha acentuado en las últimas semanas al resurgir la amenaza terrorista y en medio del rifirrafe sobre la nueva política migratoria y de asilo.
Tres sondeos recientes apuntan en la misma dirección. El RN está en condiciones de ganar con holgura las elecciones europeas del próximo 9 de junio, y sería también el primer partido de celebrarse hoy comicios legislativos anticipados. Lo más sobresaliente es que la distancia entre la extrema derecha y Renacimiento –el partido de Macron– es ya considerable.
Una encuesta publicada el sábado por Le Monde sobre las europeas otorgaba al RN un 28% de apoyo, frente al 20% para Renacimiento. Un estudio para Sud Radio daba un 30% a la formación de extrema derecha y solo un 18% a los macronistas. Otro sondeo, esta vez sobre unas hipotéticas legislativas nacionales, situaba al RN en el 28% y a Renacimiento en el 19%.
Las europeas suelen convertirse en un voto de castigo para los gobiernos. De hecho, RN ya se impuso en las últimas, en el 2019, pero solo con una ventaja de 0,9 puntos porcentuales. Esta vez la diferencia sería muy sustancial, una auténtica debacle para las filas gubernamentales.
Parte del éxito del RN es su joven presidente y también eurodiputado, Jordan Bardella, de 28 años, que sustituyó a Marine Le Pen al frente del partido en septiembre del 2021. Aunque nadie duda de que ella es la que de verdad manda sobre su protegido, este último crece en envergadura política. Según el último barómetro de la revista Paris Match , Bardella ha superado a su madrina en la clasificación de personalidades políticas más apreciadas por los franceses.
Bardella es un joven dirigente de gran presencia física, alto, impecablemente vestido y muy telegénico. Habla con fluidez y no suele cometer errores en las entrevistas. Cuenta con la ventaja, además, de proceder de un entorno modesto, como muchos votantes del RN. Nacido en una familia de inmigrantes italianos, Bardella creció en un complejo de viviendas sociales de Drancy, un suburbio de la periferia norte parisina. Otro factor positivo es que es el novio de Nolwenn Olivier, hija de Marie-Caroline Le Pen, hermana de Marine e hija del patriarca Jean-Marie. El partido ultraderechista siempre ha sido, en parte, un negocio de familia (el actual alcalde de Perpiñán y vicepresidente del RN, Louis Aliot, también fue la pareja de Marine durante años), así que el ascenso de Bardella encaja con la tradición de la casa.
A Bardella no le faltan ni osadía ni desparpajo. Hace poco, cuando se volvió a rumorear que Macron podría disolver la Asamblea Nacional para superar el bloqueo político, el joven presidente del RN se mostró dispuesto a ser primer ministro –en caso de que su partido ganase unas elecciones anticipadas– y a cohabitar con Macron en el Elíseo, una situación compleja que ya se vivió en las presidencias de Mitterrand y de Chirac.
El los comicios del 2022, el RN logró 88 diputados, una fuerza nunca vista. Desde el primer momento adoptaron la que se ha bautizado como “estrategia de la corbata”. Acuden a la Asamblea con atuendo formal y evitan en lo posible los gritos y las broncas. Quieren dar una imagen institucional, de seriedad, de partido perfectamente homologado y preparado para llegar al poder. Hasta se permiten votar junto a Renacimiento en algunos asuntos.
Al contrario que Renacimiento, una superestructura débilmente implantada en el territorio y cuyo futuro después de Macron es incierto, el Reagrupamiento Nacional está presente en pueblos y pequeñas ciudades desde hace más de medio siglo. Prueba de ello es que logró hacer frente con éxito, el año pasado, al desafío que le planteó otra oferta de extrema derecha, Reconquista –del escritor y polemista Éric Zemmour–, que contó con gran eco mediático pero fracasó por completo en su apuesta por reemplazar al partido de Le Pen.
En el actual debate sobre la nueva ley de inmigración, el RN se halla en una posición delicada. Es un tema susceptible al populismo y que le da muchos votos. Está tentado a oponerse a la propuesta final que se presente a la Asamblea, hoy, fruto de un acuerdo in extremis de los macronistas con Los Republicanos (LR, derecha tradicional). Pero también podría decantarse por dar su voto favorable y mostrar al país que es una fuerza política responsable y con sentido de Estado. A caballo de las encuestas, la normalización de la extrema derecha francesa pasa también por estas decisiones, aunque parece que, haga lo que haga, el viento sopla a su favor.
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