Tecnología
Un papel solar portátil transportable conectado a una batería permite tener energía en cualquier situación
Ramón Peco
Algunos multimillonarios que han hecho fortuna con la tecnología están construyendo refugios para sobrevivir a un posible colapso de la civilización. Es probable que esos búnkeres nunca se usen y sean fruto de la excentricidad que a veces impera en las élites.
Pero lo que está claro es que cada vez abundan más las tecnologías pensadas para un mundo en crisis. Quizá no tanto para un mundo devastado como el de The Walking Dead, la serie que detonó la llegada de ficciones apocalípticas, pero si de uno con menos recursos y bienes de consumo que el actual.
Marc Belenguer, investigador del centro tecnológico Leitat y coordinador del proyecto ZABAR de nuevas baterías zinc-aire .
Basta con ver el interés por cosas como que los nuevos iPhone cuenten con un modo de emergencia vía satélite. Una tecnología que está operativa desde hace pocas semanas también en España. Este modo permite enviar nuestra ubicación a un servicio de emergencia por SMS en zonas donde no hay cobertura, bien por estar aisladas o porque haya habido algún tipo de desastre y la red de telefonía no está operativa.
Si hay algo que asociamos con catástrofes son los grupos electrógenos. Gracias a ellos se puede disponer de energía cuando la red eléctrica falla. El problema de estos generadores de energía es que necesitan combustible para funcionar, y es posible que no dispongamos de ello en todo momento. Además, son muy ruidosos.
Por eso cada vez más se incrementa la disponibilidad de toda clase de baterías. Algunas pensadas precisamente para sustituir a un grupo electrógeno. Las hay con capacidad y potencia suficiente como para que incluso algunos electrodomésticos sigan funcionando. Pero lo más interesante es que podemos cargarlas con paneles solares portátiles.
El auge de Ecoflow, una empresa china especializada en baterías de gran potencia para uso doméstico, es una buena prueba de cómo está creciendo el consumo de este tipo de aparatos. Estas baterías, más caras que muchos generadores, son especialmente útiles en zonas con apagones eléctricos o dónde no llega la red eléctrica.
Una ciclista coloca la batería en su bicicleta eléctrica
Pero sobre todo son muy útiles si las usamos con paneles solares, algo que no puede hacerse con un grupo electrógeno. La luz del sol puede recargarlas y lograr que no se estropeen los alimentos si dejan de funcionar los refrigeradores por un corte de electricidad. Al menos si este no dura demasiado.
Pero también sirven para por ejemplo cargar un teléfono móvil, un ordenador o las baterías de un patinete o una bicicleta eléctrica. Estos aparatos de movilidad, unidos a una instalación de paneles solares, pueden garantizarnos que nos movamos de forma eficiente incluso cuando la energía escasea o no existe.
En un momento en el que se busca reducir las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera lo antes posible, los vehículos de micromovilidad están demostrando ser mucho más efectivos que los coches eléctricos para rebajar la huella de carbono.
Este tipo de sistemas de transporte son mucho más económicos y están llevando a muchos jóvenes a no sacarse el carné de conducir. Probablemente pesa también en ellos la incertidumbre sobre el futuro de los coches.
Pero la falta de certidumbre y la inestabilidad económica también están cambiando los hábitos de consumo y potenciando el alquiler de la tecnología. La empresa alemana Grover opera en España y hace poco su director comercial, Esteban Escalante, nos decía que muchos de sus alquileres hoy son de teléfonos de alta gama.
Pero no siempre es posible. Los iPhone, por su alta demanda, difícilmente se podrán incorporar al mercado del arrendamiento a corto plazo. Grover alquila desde patinetes eléctricos hasta prácticamente cualquier tipo de producto de tecnología de consumo. No son los únicos que lo hacen. Como comprobamos en su momento.
Una impresora multifunción Epson EcoTank ET-2812
Otras tendencias que podemos observar es la de que los fabricantes de tecnología han abierto algunas cajas de pandora que estuvieron cerradas durante años. Es el caso de las impresoras. Los cartuchos de tinta durante años fueron un lucrativo negocio, y de gran impacto medioambiental, que fue a menos cuando comenzaron a aparecer por todas partes cartuchos de tinta compatibles.
Pero sobre todo cuando se comenzó a imprimir menos. Por cuestiones ecológicas, económicas y tecnológicas (las pantallas han rebajado el consumo de papel y tinta). Epson fue la primera gran empresa que lanzó impresoras de inyección de tinta que se cargaban con tinta, sin usar cartuchos.
Las impresoras EcoTank de la empresa son fácilmente amortizables a pesar de costar más que las equivalentes con cartuchos de tinta. Este periodista da fe de que la duración de una recarga de tinta de estos modelos puede durar varios años, sin un uso intensivo, y el precio de la tinta es muy inferior al de un juego de cartuchos.
Además, este tipo de impresoras han mejorado mucho su calidad. Ya existen modelos que permiten imprimir fotos o documentos de gran tamaño. Es el caso de la EcoTank ET-18100, un modelo que se puede comprar por menos de 700 euros y usa seis tintas, imprime en tamaño A3 y es bastante rápida.
Los libros en formato electrónico son más económicos que en papel.
Otra pequeña revolución silenciosa está siendo el resurgir de la tinta electrónica. Aunque los dispositivos que usan tinta electrónica son una minoría en el mercado, su consumo energético es mucho menor que el de las pantallas clásicas. Los libros electrónicos Kindle son el mejor ejemplo.
Pero también hay desde hace tiempo diferentes tipos de cuadernos de tinta electrónica que permiten tomar notas, dibujar y usar aplicaciones básicas. Como es el caso de Lenovo Smart Paper, un cuaderno electrónico de 10 pulgadas con un lápiz muy preciso. Este usa la tecnología de resonancia electromagnética para no tener que cargarlo.
Usa una versión reducida de Android y casi logra que pensemos que estamos escribiendo en papel. Su consumo energético es muy bajo y su autonomía es muy superior a la de cualquier tableta que podamos encontrar en el mercado. Y aunque está pensado para la lectura y la escritura se puede navegar por Internet con él.
En realidad si queremos ver la botella medio llena todos estos ejemplos quizá no están pensados para un futuro oscuro. Por el contrario, están ayudando a que ese futuro llegue intentando que el impacto medioambiental de la tecnología sea cada vez menor. No basta con ponerle un etiqueta verde a las cajas para evitar que el planeta acabe harto de nosotros.
© La Vanguardia Ediciones, SLU Todos los derechos reservados.

source

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here