La última cumbre entre la UE y China del 7 de diciembre
Piergiorgio M. Sandri
Barcelona
Una lenta mutación genética está teniendo lugar en Bruselas. Empezó con la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, continuó con la covid y la guerra de Ucrania para culminar en los últimos meses con una larga serie de medidas legislativas.
La UE nace en su origen como modelo de multilateralismo y apertura comercial. Esta siempre ha sido su vocación, su razón de ser. Pero el tabú se ha roto. La seguridad y la autonomía estratégica ahora son la prioridad. Y si hay que poner en marcha una herramienta para asegurar las cadenas de valor y el abastecimiento de las materias primas o tutelar algún sector estratégico, se hace. Estos son algunos de los temas que se debatieron hace unos días en una jornada en el Cidob, La Unión Europea frente a la fragmentación del comercio internacional.
Son numerosas las iniciativas símbolo de este cambio de postura. Por ejemplo, la investigación sobre subvenciones ilegales de China a su sector del vehículo eléctrico para abaratar precios. O la ley europea de chips, la ley de materias primas fundamentales. La ayuda al desarrollo se ha vuelto selectiva, con la iniciativa Global Gateway, que pretende definir qué países son merecedores del comercio y la inversión de Europa, según criterios de afinidad con los valores europeos.
Cuota de exportaciones globales, por país
% de las exportaciones globales, suma móvil 12 meses
UE – Extra-UE
Alemania
China
Corea del Sur
Japón
EE.UU.
18
16
14
12
10
8
6
4
2
0
Fuente: CaixaResearch. LA VANGUARDIA
Cuota de exportaciones globales, por país
% de las exportaciones globales, suma móvil 12 meses
UE – Extra-UE
Alemania
Japón
China
Corea del Sur
EE.UU.
18
16
14
12
10
8
6
4
2
0
Fuente: CaixaResearch. LA VANGUARDIA
Cuota de exportaciones globales, por país
% de las exportaciones globales, suma móvil 12 meses
UE – Extra-UE
Alemania
EE.UU.
Japón
China
Corea del Sur
18
16
14
12
10
8
6
4
2
0
Fuente: CaixaResearch. LA VANGUARDIA
La nueva legislación conocida como instrumento contra las acciones coercitivas ( anti coertion instrument , ACI) tal vez sea el caso más extremo. Establece cooperación en lo posible, pero confrontación cuando sea necesario.Tiene por objeto disuadir a terceros países que tienen en el punto de mira a la UE.
Cuando no sea posible rebajar la escalada de tensiones, como último recurso, la UE podrá adoptar contramedidas, como derechos de aduana, licencias de importación o exportación, restricciones al comercio de servicios o del acceso a la inversión extranjera directa o a la contratación pública. Ya se vio lo que ocurrió con Rusia, que usó la energía como arma, tras el estallido la guerra de Ucrania.
En la declaración de Granada, suscrita por la UE durante la presidencia española de la Unión, se pone negro sobre blanco esta nueva filosofía. “Reduciremos la dependencia externa de ámbitos clave en los que la UE necesita establecer una capacidad suficiente, como las tecnologías digitales, de cero emisiones netas, los medicamentos esenciales, las materias primas y la agricultura sostenible (…) Es importante reforzar y diversificar nuestras cadenas de suministro”. Muestra de ello es que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, plantea con el presidente estadounidense, Joe Biden, la posibilidad de poner aranceles conjuntos al acero y al aluminio “a las economías no de mercado”, según informaba el diario Politico. Jennifer Harris, quien ayudó a diseñar la política industrial estadounidense en la Casa Blanca, exclamó: “Bienvenida, Europa. Me alegro de que estés aquí ahora”. ¿Por qué la UE está cambiando su política comercial?
Evolución del ratio
de exportaciones de
bienes/PIB, por geografía
% del PIB nominal
China
Japón
EE.UU.
40
35
30
25
20
15
10
5
0
2006; 35,2%
2012; 9,5%
Fuente: CaixaResearch. LA VANGUARDIA
Evolución del ratio de
exportaciones de bienes/PIB,
por geografía
% del PIB nominal
China
Japón
EE.UU.
40
35
30
25
20
15
10
5
0
2006; 35,2%
2012; 9,5%
Fuente: CaixaResearch. LA VANGUARDIA
Evolución del ratio de exportaciones de bienes/PIB, por geografía
% del PIB nominal
China
Japón
EE.UU.
40
35
30
25
20
15
10
5
0
2006; 35,2%
2012; 9,5%
Fuente: CaixaResearch. LA VANGUARDIA
“Si Europa realmente sigue a Estados Unidos y se vuelve más proteccionista, lo hará por razones similares: el temor de que la competencia china esté socavando la base industrial de Europa y con ella la estabilidad social y política”, escribía Gideon Rachman en el Financial Times . Y, en efecto, en seis años, el déficit comercial de la UE con China se ha multiplicado por cinco, hasta acercarse a los 400.000 millones de euros. La dependencia de Pekín crece. Demasiado.
Patricia García-Durán, profesora de Organización Económica Internacional de la UB, considera que, a diferencia de las estadounidenses, las medidas europeas son de corte defensivo y no agresivo. “Es la toma de conciencia de que el mundo ahora ha cambiado”, explica. Vamos hacia una política comercial más asertiva y resiliente, eso sí. Al mismo tiempo, la UE intenta desempeñar un papel activo. Ha firmado tratados de libre comercio con Nueva Zelanda o Chile, aunque el acuerdo de Mercosur sigue bloqueado.
Pero es una mutación genética que ha llegado para quedarse, con reglamentos que pasarán a formar parte del cuerpo normativo comunitario. “Solo un acuerdo en el seno de la OMC podría volver a rediscutir esta fragmentación”, vaticina García-Durán. Pero este organismo multilateral ahora mismo está muy debilitado. Así, cada bloque defiende sus propios intereses.
Luis Pinheiro de Matos, economista de CaixaBank Research, confirma que los datos indican que el proceso de globalización está evolucionando y que la UE no es ajena a este movimiento. “Desde el 2021 se aprecia un descenso de las importaciones europeas desde China un 10%, mientras aumentan las relaciones comerciales entre Europa, Estados Unidos, Vietnam o Corea. Se está produciendo una desviación de los flujos comerciales”, constata.
La economía mundial se está fragmentando después de décadas de hiperglobalización, según un estudio de CaixaBank Re­search. Se están dando lugar varias tendencias: reducción del comercio entre China y Estados Unidos, y ahora también entre Pekín y la UE. En general, hay un estancamiento de la cuota de exportaciones globales. Un mundo un poquito más pequeño.
Muchos se preguntan si este giro, que hoy se llama de risking (evitar establecer acuerdos comerciales por el riesgo que podrían conllevar en materia de seguridad) es una buena idea. Porque los costes de la fragmentación económica en los países occidentales varían entre el 1 y el 8% del PIB, según un estudio de CaixaBank Research.
¿No será que Europa sale perdiendo? “Desde la energía eólica hasta el acero, de las baterías a los vehículos eléctricos, la industria de la tecnología limpia tiene que ser fabricada en Europa”, dijo Von der Leyen. ¿Pero es algo viable? “La idea de imponer una reindustrialización en sí misma es buena, pero en la actualidad tenemos pocos ejemplos de que esto esté ocurriendo en Europa de forma significativa, en sectores como chips o baterías. China se ha convertido en el centro de las cadenas de valores, y es muy complicado revertir eso”, señala Pinheiro de Matos. Asimismo, hay que asumir que el friendshoring , acercar la producción a países más cercanos y, sobre todo, amigos, tendrá un coste para los euro­peos.
Balanza comercial de bienes con China
% del PIB
UE, media móvil 4 trimestres
EE.UU., media móvil 4 trimestres
0,0
-0,5
-1,0
-1,5
-2,0
-2,5
-3,0
Fuente: CaixaResearch. LA VANGUARDIA
Balanza comercial de bienes con China
% del PIB
UE, media móvil 4 trimestres
EE.UU., media móvil 4 trimestres
0,0
-0,5
-1,0
-1,5
-2,0
-2,5
-3,0
Fuente: CaixaResearch. LA VANGUARDIA
Balanza comercial de bienes con China
% del PIB
UE, media móvil 4 trimestres
EE.UU., media móvil 4 trimestres
0,0
-0,5
-1,0
-1,5
-2,0
-2,5
-3,0
Fuente: CaixaResearch. LA VANGUARDIA
Karel Lanoo, del Centre for European Policies Studies (CEPS), declaraba al portal Euroactiv : “Para esquivar el proteccionismo nos estamos embarcando en una ruta muy costosa. Tenemos que seguir siendo la casa del comercio, de otra manera, los europeos no somos lo que somos. Seremos peores incluso con la proclamada autonomía estratégica”. Martin Bresson, de la asociación Invest Europe, reconoce que la nueva política comunitaria de mirar con lupa las inversiones procedentes del extranjero (conocida como investment screening ) es peligrosa. “Necesitamos flujos de dinero del exterior para llevar a cabo las transiciones que necesitamos, la digital o la energética. Y si se quiere que sean justas, no serán baratas”, afirmó.
Victor Burgete, investigador sénior del Cidob y autor de un estudio sobre el tema, considera que este nuevo marco de competición es “un escenario contrario a los intereses de la UE. La política industrial no resuelve la pérdida de competitividad europea por el aumento de los costes energéticos, ni la falta de economías de escala por la carencia de integración del mercado único y de capitales”.
En su opinión, la UE saldría malparada ya que al ser una economía abierta afrontaría precios más altos como consecuencia de una peor asignación del capital y una menor competencia e innovación. “La mejor manera de competir no es buscar la fragmentación económica, sino profundizar en la integración europea. Porque una política es tan fuerte como el presupuesto que la respalda”, concluye Burgete.
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