Modelo de avatar que investiga y trabaja la UPC con Alberto Sanfeliu al frente
La Vanguardia
Barcelona
Un profesor universitario se indispone el día antes de ofrecer una conferencia importante por la que hace tiempo que trabaja. No la puede anular porque es una cita relevante, pero es imposible estar físicamente. En lugar de hacerlo a través de una pantalla, el profesor opta por enviar su avatar cibernético. Lo teleopera en remoto, desde su casa, de manera que los asistentes pueden seguir perfectamente su conferencia, hacerle preguntas y él responderlas a tiempo real. No es ciencia ficción. Ni el argumento de una película. Ni una escena de un futuro lejano. Es una práctica que aún no es habitual en las aulas catalanas de hoy día, pero que no estamos tan lejos.
El ingeniero japonés Hiroshi Ishiguro, ya lo ha puesto en práctica en Japón, con el geminoide que lo ha hecho famoso. Ishiguro lidera un proyecto de investigación que constituyen 40 científicos de ocho grupos diferentes con el objetivo de desarrollar los avatares y ciborgs teleoperados y parcialmente autónomos que de aquí a unos años, formarán también parte de nuestra sociedad.
Alberto Sanfeliu junto a un avatar
Alberto Sanfeliu, profesor del Departamento de Ingeniería de Sistemas, Automática e Informática Industrial e investigador del Instituto de Robótica e Informática Industrial (IRI), centro mixto de la UPC y el CSIC, es el único investigador internacional que, desde Barcelona, forma parte del proyecto. En una estancia por trabajo en Japón, Sanfeliu entró en contacto con investigadores del país y conoció el proyecto de Ishigon, cuando aún no era tan popular como ahora. Ha ido estableciendo colaboraciones hasta que el año pasado le pidieron participar en este proyecto estratégico para Japón. 
Sanfeliu y su equipo desarrollan los sistemas que permitirán que un robot entienda la intención de los humanos. Hasta ahora, dice Sanfeliu, con el uso de robots asistenciales, por ejemplo, eran las personas que se adaptaban en la máquina y había el riesgo que los humanos acabaran cansados. «Un robot ha de ser capaz de entender la intención y el interés de la persona a la que acompaña», manifiesta el investigador. Trabaja, entonces, en un nuevo modelo de interacción para los nuevos avatares cibernéticos que ha de facilitar la adaptación de los robots al estilo de vida de los humanos en «el mundo de avatares y robots» con el que sueña Ishiguro.
Aunque antes de entrar en el programa japonés, Sanfeliu ya estudiaba esta interacción con robots, cree que es «más lógico» y tiene mucho más sentido experimentarla y desarrollarla en este tipo de avatares. «Es muy interesante», asegura, «es un proyecto muy ambicioso». Lo ve como la manera más sencilla que estos robots comienzan a formar parte de la sociedad, con naturalidad.
Para comprobar la reacción de los humanos y su aceptación social, el grupo de Sanfeliu está a punto de comenzar un expediente real en el bar de la Facultad de Matemáticas y Estadística de la UPC: se incorporará un robot que dará conversación a los consumidores y les explicará las ofertas, entre otros. Será una manera de estudiar cómo será realmente la convivencia y comenzar a mejorar los avatares que se destinarán a ayudar a las personas, como ahora los robots asistenciales que ya comienzan a ser más habituales en los hogares de las personas dependientes. Para Sanfeliu, esta «transición» es un momento «complicado y complejo».
Proyecto Avatar Symbiotic Society
Es difícil prever una fecha para comenzar a ver robots feminoides de manera habitual en nuestro día a día, pero los expertos creen que de cara al 2050, estos avances tecnológicos habrán cambiado nuestros estilos de vida, de manera que tendremos más libertad de elegir la ubicación física de dónde estar en cada momento. «La tecnología ya está preparada, pero hay aspectos éticos, económicos y sociales que se han de solucionar y por eso aún tardará», dice Sanfeliu.
Un proyecto estratégico en Japón
Hiroshi Ishiguro, profesor del Departamento de Innovación de Sistemas en la Escuela de Postgrado de Ciencia de la Ingeniería de la Universidad de Osaka y director del Laboratorio de Robótica y Comunicación Inteligente de la misma universidad, ha sido el impulsor del Avatar Symbiotic Society financiado por la Agencia de Ciencia y Tecnología de Japón, en el marco del programa de investigación y desarrollo Moonshot. Está considerado uno de los cien genios más importantes del mundo actual por su investigación en este campo y su feminoide -que le ayuda a hacer clase, por ejemplo- se ha hecho tan popular que hasta el ministro de Transformación Digital de Japón, Taro Kono, ha pedido su propia réplica.
En Japón, la presencia de robots humanoides es más frecuente que en Europa en museos, tiendas y otros equipamientos e instalaciones. La investigación en este sector es toda una estrategia de país porque se ve como una solución a la disminución de la natalidad, el envejecimiento de la población y la escasez de mano de obra.
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