Tecnología
Un Shakespeare codificado se esconde en la IA 
Francesc Bracero
Barcelona
Bill Gates, una de las mentes que más estudia la tecnología, ha publicado la última edición de su podcast, ‘Unconfuse me’, en la que conversa con el consejero delegado de OpenAI, Sam Altman. La pregunta del millón aparece al principio. «¿Dónde está codificado Shakespeare?». Es decir, ¿cómo razona la máquina?. No es ninguna sorpresa que el propio Altman explique que todavía no lo saben, aunque confía que lo sepamos en el futuro.
«Creo que seremos capaces de entender estas redes, pero nuestra comprensión actual es baja», admite Altman. Los grandes modelos de lenguaje son todavía un enigma para sus propios creadores, que desconocen cómo toman las decisiones. El diálogo con Gates es muy revelador. El propio gurú de la IA generativa se pregunta: «¿en qué parte del cerebro -de la máquina- se codifica Shakespeare, y cómo se representa?». «No lo sabemos», le responde el fundador de Microsoft. «Realmente, no lo sabemos», reconoce Altman.
La IA también puede resolver teoremas matemáticos. Mejor incluso que muchos humanos 
El genio creador, el Shakespeare en que se ha convertido ChatGPT como el paradigma de la inteligencia artificial generativa, escapa al escrutinio de sus creadores. Los modelos que funcionan así, en los que conocemos el mensaje inicial y la respuesta pero no el procedimiento interno, se denominan de «caja negra». Se trata de un concepto heredado de la psicología conductista. No es una extrapolación exagerada, ya que la máquina utiliza estructuras de funcionamiento que imitan las neuronas humanas.
Los avances de la IA en alcanzar y superar capacidades humanas siguen su ritmo frenético. Esta semana, el sistema de IA AlphaGeometry desarrollado por Google Deepmind ha alcanzado un nuevo hito, al demostrar teoremas geométricos con mejores resultados que la media de los participantes humanos en las Olimpiadas matemáticas internacionales. Seguimos sin saber cómo en esa caja oscura viven un escritor como William Shakespeare o un matemático como Henri Poincaré, pero lo que es seguro es que están ahí dentro. En una caja muy oscura.
El robot Optimus de Tesla es capaz, según un vídeo publicado en X por Elon Musk, de doblar de una forma bastante correcta una camiseta. Pero no lo hace solo. Se trata de una prueba controlada por los ingenieros de la compañía. Musk añadió: «Optimus aún no puede hacer esto de forma autónoma, pero sin duda será capaz de hacerlo de forma totalmente autónoma y en un entorno arbitrario». Mejor que algunos de nosotros.
Además de la IA gratuita Copilot, Microsoft ha lanzado esta semana un servicio de pago, Copilot Pro, dirigido a los consumidores, con un precio de 22 euros al mes por usuario. Este plan integra funciones de IA generativa en varias aplicaciones de Microsoft 365, como Word, Excel y Outlook y proporciona acceso prioritario a los modelos de lenguaje más punteros de OpenAI durante las horas punta para obtener el contenido con mayor rapidez.
La nueva gama de móviles premium Samsung Galaxy S24, entre los que destaca su modelo S24 Ultra, hace uso de numerosas funciones con IA que mejoran la experiencia del usuario. De la traducción simultánea entre dos interlocutores que hablan por el móvil en diferentes idiomas, a la mejora de los resultados fotográficos. Deslumbrante.
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