Jóvenes caminan por una calle este martes en Ciudad de Panamá (Panamá). EFE/ Carlos Lemos
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CIUDAD DE PANAMÁ. – El suicidio entre adolescentes y adultos jóvenes registra un preocupante aumento en América, impulsado por factores como la depresión, la ansiedad, el ciberacoso, el consumo de sustancias y la exposición excesiva a las redes sociales. Frente a este panorama, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) instó a fortalecer la salud mental y las habilidades socioemocionales desde la infancia para frenar esta creciente problemática.
Un estudio publicado por The Lancet Regional Health – Americas y divulgado por la OPS en mayo reveló que la tasa de suicidios entre personas de 10 a 24 años aumentó un 38 % en las últimas dos décadas, consolidándose como la tercera causa de muerte en este grupo etario en la región.
De acuerdo con el informe, basado en datos de las Estimaciones Mundiales de Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) correspondientes a 35 países entre 2000 y 2021, 18,157 adolescentes y adultos jóvenes fallecieron por suicidio en 2021, una cifra que refleja la magnitud de este desafío para la salud pública.
Niñas y menores de 14 años, entre los grupos más vulnerables
El estudio destaca que los incrementos más acelerados en las tasas de suicidio se registraron entre las niñas y en los menores de entre 10 y 14 años, un fenómeno que preocupa especialmente a las autoridades sanitarias.
Ante esta realidad, la 56.ª Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), celebrada recientemente en Panamá, exhortó a los países de la región a intensificar las acciones para prevenir el suicidio y abordar los efectos negativos que los entornos digitales tienen sobre la salud mental de niños y adolescentes.
La asesora internacional de Enfermedades No Transmisibles y Determinantes de la Salud de la OPS en Panamá, la doctora Zohra Abaakouk, afirmó que el suicidio afecta profundamente a las personas, las familias y las comunidades, pero insistió en que es un problema que puede prevenirse mediante políticas públicas y acciones coordinadas.
Redes sociales y ciberacoso agravan la crisis
La OPS considera que el incremento de suicidios entre menores de edad constituye una emergencia de salud pública.
Según la organización, la exposición constante a redes sociales, el ciberacoso, la depresión, la ansiedad, el consumo de drogas, la presión social y el acceso a medios letales figuran entre los principales factores asociados al aumento de estos casos.
Abaakouk explicó que el acoso escolar ya no termina cuando el estudiante sale del aula, sino que continúa a través de plataformas digitales, prolongando el impacto emocional sobre las víctimas.
En ese contexto, resaltó la importancia de impulsar marcos regulatorios que protejan a los menores en internet, citando como ejemplo medidas adoptadas por Australia para restringir el acceso a redes sociales a menores de 16 años.
La prevención comienza en la infancia
La especialista sostuvo que la prevención del suicidio requiere un enfoque integral que incluya el fortalecimiento de las habilidades socioemocionales desde los primeros años de vida.
Asimismo, recomendó implementar programas permanentes de salud mental en los centros educativos, con protocolos claros para detectar y atender casos de acoso escolar, ansiedad, depresión y otras señales de riesgo.
También enfatizó la necesidad de capacitar a docentes, padres y profesionales de la salud para identificar conductas de alerta como el aislamiento, cambios bruscos de comportamiento, autolesiones, agresividad, tristeza persistente y expresiones de desesperanza.
El apoyo familiar puede salvar vidas
La asesora de la OPS reiteró que las intervenciones tempranas, el acompañamiento familiar, escolar y comunitario, así como la promoción de conversaciones abiertas sobre salud mental, representan herramientas fundamentales para reducir el riesgo de suicidio.
Además, recordó que cuidar la salud mental no implica únicamente acudir a un especialista, sino también contar con una red de apoyo integrada por familiares, amigos, vecinos o personas de confianza con quienes compartir las dificultades emocionales antes de que estas se agraven.
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