
La obesidad debe ser desestigmatizada y tratada como una enfermedad crónica para poder combatirla con eficacia, sostuvieron especialistas reunidos en Punta Cana, en un contexto en el que las Américas concentran la mayor carga regional del problema y registran un aumento sostenido del sobrepeso desde 1990.
Según la Organización Panamericana de la Salud, el 67.5 % de los adultos de las Américas tiene sobrepeso u obesidad, mientras que entre niños y adolescentes esa proporción llega al 37.6 %. En la región, además, el número de adultos con alguna de estas condiciones creció un 52 % desde 1990, de acuerdo con esos datos.
En declaraciones a EFE, Bernardo Girala, gerente general para Centroamérica y el Caribe de Adium, planteó que la respuesta a este problema debe ser “lo más integral posible” e involucrar a médicos, pacientes, la sociedad y la industria farmacéutica. La compañía organizó el encuentro “Más allá de la obesidad”, que reunió a médicos y medios de comunicación para profundizar en el abordaje de esta enfermedad.
Girala sostuvo que la obesidad “es una enfermedad compleja, con múltiples aristas” y que no puede reducirse a la idea de comer menos y hacer más ejercicio. “Estamos aprendiendo que es una enfermedad crónica, que hay que acompañarla durante el tiempo”, dijo al medio.
Para el directivo, uno de los pasos centrales es instalar el tema en el debate social y quitarle al paciente el peso del señalamiento moral. “No todo es culpa de él”, afirmó, al insistir en que la desestigmatización debe avanzar al mismo tiempo que el tratamiento médico y la innovación farmacológica.
Entre los especialistas invitados estuvo el doctor Marcio Griebeler, director del Centro de Obesidad de Cleveland Clinic en Estados Unidos, junto con la endocrinóloga dominicana Hilda Escaño. El eje común de las intervenciones fue que la obesidad ya no debe entenderse solo como una consecuencia del estilo de vida.
Griebeler explicó a la agencia que durante años esta condición se trató como un problema ligado a hábitos personales, pero que con el tiempo se identificaron “cambios fisiológicos que hacen muy difícil la pérdida de peso continuada”. A partir de esa evidencia, comparó su manejo con el de enfermedades como la diabetes o la hipertensión.
“Desgraciadamente es muy difícil realizar un tratamiento por poco tiempo. Normalmente es necesario un tratamiento a largo plazo”, sostuvo. También remarcó que hoy la obesidad debe ser considerada “una enfermedad crónica que necesita un tratamiento a largo plazo”.
De acuerdo con el especialista, el tratamiento debe combinar dieta, ejercicio físico y medicamentos. En ese marco, mencionó que fármacos como la semaglutida o la tirzepatida permiten reducir el peso de los pacientes en hasta 22 %.
Griebeler añadió que los medicamentos en desarrollo podrían llevar esa reducción al 30 % del peso corporal, o incluso más. En el encuentro también se presentaron exposiciones sobre la evolución de las prescripciones contra la obesidad y sobre la atención personalizada de esta condición, informó EFE.
El endocrinólogo advirtió que uno de los errores más frecuentes es interrumpir la terapia después de los primeros tres o seis meses, cuando ya se logró una baja de peso importante. En esos casos, explicó, al finalizar el tratamiento suele producirse una recuperación del peso perdido.
También señaló que en la obesidad existe un componente social de gran peso, vinculado al estrés, que influye en los planos fisiológico y hormonal y empuja al organismo a ganar peso. Esa dimensión, agregó, refuerza la necesidad de dejar de tratar el problema exclusivamente como una cuestión de voluntad individual.