Nairobi. El brote de ébola que afecta el este de la República Democrática del Congo (RDC) ha dejado 2.680 personas fallecidas y 5.584 casos confirmados desde que fue declarado el pasado 15 de mayo, según las autoridades sanitarias congoleñas.
De acuerdo con el último informe del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), con datos recopilados hasta el domingo, 1.215 pacientes han logrado recuperarse, mientras otros 846 permanecen aislados u hospitalizados.
La provincia de Ituri, considerada el epicentro del brote, registra una ocupación del 57,5 % en sus Centros de Tratamiento de Ébola (CTE). En Haut-Uélé la ocupación alcanza el 56,2 %, mientras que en Tshopo se sitúa en el 50 %.
Ante el riesgo de saturación, el Gobierno congoleño aceleró los trabajos para ampliar las unidades de aislamiento en las zonas más afectadas.
¿En qué zonas continúa la transmisión del ébola?
El virus mantiene presencia en Ituri, Haut-Uélé, Tshopo y Bas-Uélé, además de Kivu del Norte y Kivu del Sur. Esta última provincia acumula 83 días sin nuevos casos confirmados.
Las autoridades intensificaron las campañas de sensibilización para incentivar que las personas con síntomas o sospechas de contagio acudan rápidamente a los centros de salud.
En una jornada, más de 31.000 personas fueron sensibilizadas en las provincias afectadas, con apoyo de organizaciones religiosas y 36 radios comunitarias de Ituri.
¿Qué medidas se han tomado contra el brote?
El Ministerio de Salud busca fortalecer la detección temprana y el seguimiento de los contactos de riesgo. Según el INSP, las brigadas mantienen bajo vigilancia al 83,4 % de los contactos identificados a nivel nacional.
La tasa de letalidad del brote se sitúa actualmente en el 48 %.
En materia de vacunación, la RDC recibió 16.520 dosis de Ervebo, desarrollada originalmente contra la variante Zaire del virus. Las autoridades estudian también su posible eficacia frente a la cepa Bundibugyo, responsable del brote actual.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que existen otras dos vacunas dirigidas contra esta variante en ensayos clínicos de fase 1 y que, hasta el momento, han demostrado ser seguras.
Sin embargo, todavía no existen tratamientos específicos contra la variante Bundibugyo, por lo que las autoridades mantienen las medidas de vigilancia, aislamiento y atención médica para contener la transmisión.
El actual brote ya superó en número de muertes al registrado en la misma región entre 2018 y 2020, aunque continúa por debajo de la epidemia de África occidental de 2014-2016, que dejó alrededor de 11.000 fallecidos y 28.000 contagios.
