Despierta Quisqueya

OPS impulsa uso de evidencia científica para mejorar decisiones sanitarias

La evidencia científica en salud pública no depende únicamente de la calidad de los datos, sino también de la capacidad de convertirlos en información comprensible y útil para quienes deben tomar decisiones. Bajo esa premisa, la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) desarrolló en República Dominicana una capacitación dirigida a equipos de vigilancia epidemiológica y laboratorio, con la participación de más de 100 profesionales de la Red Nacional de Epidemiología. La formación estuvo orientada a mejorar la comunicación de datos y hallazgos científicos hacia autoridades, personal sanitario, medios de comunicación, comunidades y otros actores.

La actividad, denominada “De la evidencia a la acción: ¿cómo traducir la ciencia para distintos públicos?”, puso el foco en un desafío que atraviesa la gestión sanitaria: disponer de información técnicamente correcta no garantiza, por sí sola, que esta sea comprendida, utilizada oportunamente o convertida en intervenciones concretas. En ese tránsito entre generación de conocimiento y acción pública se concentró la formación facilitada por la OPS/OMS en Santo Domingo.

Evidencia científica en salud pública y su traducción para diferentes audiencias

La capacitación abordó herramientas y criterios para adaptar información científica de acuerdo con las características de cada audiencia. La OPS/OMS identificó entre los destinatarios potenciales a autoridades, trabajadores de la salud, medios de comunicación y comunidades, grupos que presentan diferentes niveles de conocimiento, contextos y necesidades de información.

El planteamiento no consiste en modificar los resultados científicos para hacerlos más sencillos, sino en encontrar formas de comunicar su significado sin comprometer la precisión. La diferencia está en traducir evidencia implica conservar el rigor del dato mientras se ajustan el lenguaje, el formato y la oportunidad de la comunicación a quien necesita utilizarla.

Para los equipos de vigilancia epidemiológica y laboratorio, esa capacidad añade una dimensión operativa al trabajo técnico. La producción de resultados constituye una parte del proceso; otra es lograr que esos resultados sean interpretables para quienes deben definir acciones sanitarias o adoptar medidas de protección.

Desde una perspectiva de gestión, la propuesta también obliga a identificar previamente quién necesita la información y para qué decisión. Una autoridad sanitaria, un profesional asistencial y una comunidad pueden recibir evidencia derivada de un mismo evento epidemiológico, pero no necesariamente requieren el mismo nivel de detalle ni la misma forma de presentación.

De la producción del dato a su uso en decisiones sanitarias

Uno de los mensajes centrales planteados durante la jornada fue que una evidencia científicamente correcta puede no producir cambios cuando llega tarde, se presenta en un formato inadecuado o no alcanza a la persona que necesita actuar con base en ella.

Esta formulación desplaza parte de la atención desde la generación del conocimiento hacia su utilización. Para la vigilancia epidemiológica, el valor práctico de los hallazgos está vinculado a la posibilidad de transformarlos en insumos para orientar decisiones, intervenciones de salud pública y acciones destinadas a proteger a la población.

La capacitación promovida por la OPS/OMS sitúa, por tanto, la comunicación como parte de la cadena de gestión de la evidencia y no únicamente como una actividad posterior a la producción de informes. La precisión científica continúa siendo la base, pero debe acompañarse de claridad, pertinencia y oportunidad.

Influenza y virus respiratorios forman parte del contexto de la capacitación

La actividad se desarrolla dentro de las acciones destinadas a fortalecer la preparación y respuesta ante la influenza y otros virus respiratorios, en el marco de la iniciativa PIP, y se articula con el fortalecimiento de las capacidades nacionales de comunicación de riesgo y participación comunitaria.

Ese contexto es clave porque la vigilancia de eventos respiratorios puede generar información que necesita circular entre diferentes niveles del sistema sanitario y distintos públicos. La capacitación no se enfocó únicamente en producir evidencia, sino en las condiciones necesarias para hacerla útil para la acción.

En emergencias sanitarias y brotes epidemiológicos, la OPS/OMS señaló además que la rapidez y claridad de la comunicación pueden adquirir una importancia comparable a la propia disponibilidad de evidencia. Cuando los hallazgos científicos no se transmiten de manera accesible y oportuna, pueden aumentar las interpretaciones equivocadas, la desconfianza y la desinformación.

La cuestión adquiere así una dimensión de gestión del riesgo: no se trata únicamente de comunicar más información, sino de entregar aquella que resulte pertinente, comprensible y accionable para cada destinatario.

¿Cómo busca la OPS fortalecer la comunicación de riesgo en 2026?

La sesión realizada con la Red Nacional de Epidemiología corresponde a la segunda de aproximadamente 15 capacitaciones previstas para 2026. Según la OPS/OMS, estas actividades forman parte de un esfuerzo más amplio para fortalecer la comunicación de riesgo y la participación comunitaria en la Región de las Américas.

El alcance es principalmente de fortalecimiento de capacidades. Por ello, el valor de la iniciativa es su propósito formativo y no un resultado sanitario ya demostrado. La capacitación busca proporcionar herramientas para que los equipos técnicos puedan comunicar mejor sus hallazgos y conectar la información producida con las necesidades concretas de decisión.

¿Por qué importa traducir la ciencia sin perder precisión?

El punto crítico planteado por la OPS/OMS es que traducir la ciencia no equivale a reducir su complejidad ni a restarle valor. El objetivo es hacerla relevante para cada audiencia mientras conserva su precisión y rigor.

Para profesionales sanitarios y responsables de gestión, esa distinción tiene implicaciones prácticas. Una comunicación efectiva debe preservar la solidez del contenido técnico, pero también responder a preguntas esenciales: quién necesita conocerlo, qué debe comprender, cuándo requiere la información y qué decisión puede tomar a partir de ella.

La capacitación desarrollada en República Dominicana coloca así la traducción de evidencia dentro de las capacidades necesarias para una respuesta de salud pública coordinada. En un entorno donde epidemiólogos, laboratoristas, autoridades, profesionales asistenciales, medios y comunidades necesitan interactuar alrededor de los mismos datos, la utilidad de la ciencia también depende de que pueda circular entre ellos sin perder exactitud.

El desafío que plantea la iniciativa no es producir mensajes más simples, sino construir un puente efectivo entre evidencia, comprensión y acción. Para la OPS/OMS, fortalecer ese vínculo forma parte de la preparación sanitaria y de la capacidad de responder con mayor oportunidad a las necesidades de la población.

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