En Guatemala, un millón de niños entre 0 y 9 años están expuestos a padecer por lo menos un mes adicional de calor peligroso, debido a las altas temperaturas provocadas por el cambio climático, lo que compromete su salud, según un estudio recién publicado de Vrije Universiteit Brussel, en Bélgica.
La investigación señala que sufrirían estrés térmico, que ocurre cuando el cuerpo no tiene la capacidad de disipar el calor que recibe del ambiente.
El médico Ricardo Menéndez, jefe del área de emergencia de Pediatría del Hospital Roosevelt, explicó que en este cuadro los niños pueden presentar hipertermia, tener cefaleas, alteración de la conciencia y perder la capacidad de sudar, lo que impide que regulen la temperatura corporal. Aunque no han atendido estos casos, sí han recibido a menores con golpes de calor.
Si el termómetro se elevara entre 1.5 y 2 grados centígrados más, el estudio prevé que de 562 mil a 621 mil niños entre las edades mencionadas sufran estrés térmico crónico, al prolongarse dichas condiciones por unos cinco meses en el año.
La investigación, que fue publicada en la revista científica Science Advances, estableció que en el mundo cerca de 560 millones de menores entre 0 y 9 años están expuestos a esta situación, cantidad que triplica la de adultos entre 60 y 90 años que estarían en el mismo escenario.
Guatemala está entre los países en que los niños estarían en una situación más crítica, junto con Haití, Nicaragua, Cuba y República Dominicana.
El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) pronosticó que para septiembre, en el país las temperaturas aumentarían entre 0.5 y un grado Celsius, y para octubre, el termómetro registraría un incremento de dos grados. Dicho comportamiento se debe al fenómeno El Niño, que se intensifica por el cambio climático.
Golpes de calor
Con el aumento de las temperaturas y la radiación, el Hospital Roosevelt recibe a diario de dos a tres niños que han sufrido desmayos o golpes de calor. Los casos tienen en común que han estado bajo el sol por un tiempo prolongado.
El Ministerio de Salud no tiene detalle de cuántos de estos casos se han registrado en el país, pues no son de notificación obligatoria.
La emergencia ocurre cuando un niño se expone a un ambiente muy caluroso, la temperatura corporal supera los 40 grados centígrados y el cuerpo no tiene la capacidad de enfriarse por sí mismo, por lo que colapsa.
Esto les ocurrió a cerca de 60 estudiantes en una escuela de la colonia La Brigada, zona 7 de Mixco, el pasado 14 de agosto. Los menores se desmayaron y sufrieron un golpe de calor luego de realizar actividades físicas bajo el sol. Fueron atendidos por los Bomberos Voluntarios en el lugar.
Según el estudio de Vrije Universiteit Brussel, el calor extremo altera el funcionamiento del organismo y puede complicar los cuadros de enfermedades subyacentes. Los golpes de calor y la deshidratación son algunos de los problemas que se presentan. En los niños, pueden comprometerse el aprendizaje y el desarrollo cognitivo.
Añadió que el calor húmedo, que fue el analizado, es más peligroso que el calor seco, ya que disminuye “la capacidad del organismo para enfriarse mediante la sudoración, lo que lleva a niveles peligrosos de estrés térmico”.
En el caso de los niños, estos son más vulnerables al calor extremo debido a que sus cuerpos se calientan más rápido que los de los adultos y sudan con menos eficacia. Además, su cuidado depende de los padres u otro adulto, indicó el estudio.
Otros padecimientos
Menéndez resaltó que las condiciones climáticas que golpean al país también llevan al aumento de enfermedades infecciosas relacionadas con la contaminación del agua y brotes de fiebre tifoidea, lo que se ha observado en la Emergencia de Pediatría a su cargo.
Agregó que los caudales van en disminución, y que la escasa agua que hay en ríos y mantos acuíferos está contaminada con heces humanas y de animales, lo que enferma a la población que la consume.
Por otro lado, mencionó que en el Hospital Roosevelt también han recibido bebés con quemaduras dérmicas por la exposición solar prolongada. Los niños pequeños tienen la piel más delgada, lo que los hace más susceptibles a lesiones por el sol, pero también provoca que el agua del cuerpo se evapore más rápido y se deshidraten.
Herberth Maldonado, presidente de la Asociación Guatemalteca de Enfermedades Infecciosas (AGEI), hizo ver que el cambio climático es un problema de salud pública y puede tener un impacto en la transmisión de infecciones respiratorias y gastrointestinales en el mediano plazo.
Contexto escolar
El estudio de Vrije Universiteit Brussel se hizo en niños entre 0 y 9 años, lo que abarca una etapa del comienzo de la vida escolar. Por ello, es importante que las condiciones de los centros educativos sean las más adecuadas para que los estudiantes puedan sobrellevar las altas temperaturas durante las horas de clase.
De esa cuenta, Menéndez y Maldonado recomendaron que es importante que las escuelas y los colegios moderen las actividades al aire libre y busquen un horario en el que no haya exposición al sol, para evitar el impacto en la salud de los estudiantes.
“Las escuelas tienen que adaptarse a estos eventos y mitigarlos. Hay que evitar la exposición solar durante la etapa más alta, si los niños hacen actividad física, probablemente tengan que cambiar las áreas de ejercitación o las asignaturas tendrían que ser muy temprano. También tener aulas ventiladas. La mayoría de las escuelas son de la lámina y a veces la temperatura es muy alta, por lo que hay que buscar alternativas”.
Herberth Maldonado, presidente de la AGEI
Tener acceso a agua potable para hidratarse es importante para los niños, según los médicos. Sin embargo, no todas las escuelas públicas cuentan con el recurso. En el 2024, el Ministerio de Educación (Mineduc) reportó que 5 mil 386 establecimientos educativos no contaban con el servicio. Se solicitó la actualización del dato para este año, pero no fue proporcionada.
El Ministerio de Salud ha emitido boletines con información sobre los riesgos de los rayos ultravioleta y las altas temperaturas. Entre las recomendaciones están:
- Evitar la exposición directa al sol sin protección entre las 10 y 13 horas
- Permanecer en interiores tanto como sea posible
- Mantener una hidratación adecuada
- Usar sombrero de ala ancha, ropa clara y de manga larga
- Aplicar protector solar cada dos horas o después de nadar o sudar, aun con cielos nublados
- Usar lentes para el sol con protección UV
