Los herederos de Franco han empezado a vender los objetos que sacaron del Pazo de Meirás en una subasta de Magna Art Auctions, en Madrid. No hablamos de la querida biblioteca Salvat. La puja de esta feria de las vanidades, "espectáculo inmoral" que no inmortal, de 689 lotes con precios de salida de entre 20 y 5.000 euros, ha superado las expectativas y el valor inicial en todos y cada uno de los lotes vendidos.
La primera sesión, el martes 27, duró de las cinco de la tarde a las 23:30. Se adjudicaron 250 lotes por 247.500 euros, sin descontar la comisión de la casa. Al cierre de la segunda, la recaudación superaba los 460.000 y aún quedaban piezas por salir. Los recuerdos del militar y dictador español, desde el golpe de Estado de 1936 contra el Gobierno democrático de la Segunda República hasta su muerte en 1975, cotizan bien alto. Los fans de hurgar en el cubo de basura de la historia están de enhorabuena.
Qué se ha vendido y a cuánto. Casi todo lo que ha llamado la atención tenía a Franco en el catálogo o en la dedicatoria:
- Foto familiar coloreada de Franco, Carmen Polo y su hija: de 80 a 2.250 euros. Era el lote 228.
- Óleo del pazo dedicado a Carmen Franco por la condesa de Morata de Jalón: de 50 a 6.000, 120 veces su precio de salida.
- Tapiz con el escudo franquista: de 850 a 9.000 euros según elDiario.es y a 9.500 según El País. Se lo disputaron un comprador telefónico y otro desde fuera de España.
- Maletín de Franco, grabado con su título de caudillo y jefe de Falange: de 350 a 19.000 euros. Era el lote 465.
- Caja joyero de plata “Carmencita”: de 120 a 14.000.
- Jarra de Talavera: de 350 a 10.000.
- Dos “niños mártires” de madera: de 120 a 5.000.
- Placa del Cabildo Compostelano de 1937: de 180 a 1.900. La dedicó a Franco en plena Guerra Civil.
El pajarraco y otras rarezas. La subasta también ha tenido su parte absurda. Un ave de metal plateado de 20 centímetros pasó de 90 a 275 euros tras una puja reñida, y entre aves de rapiña los asistentes bromeaban con que "el pajarraco" se había resistido. Una cerámica india del siglo XVIII se fue por 550. Un asistente la tasaba en 3.000 como mínimo, y concluía que allí se compraba memorabilia, no antigüedades. En el catálogo había además una foto de la concentración de la Plaza de Oriente de 1975, tras los últimos fusilamientos del régimen, con 500 euros de salida.
Los precios ya venían inflados. Antes de la subasta, las ofertas anticipadas por internet ya habían disparado varios lotes. Según elDiario.es, la propia casa asumía que los precios finales serían muy superiores. El día de la puja, un empleado explicó que había diez veces más gente conectada de lo habitual. Hubo unas veinte líneas telefónicas, compradores desde plataformas internacionales y problemas en el servidor.

Quién pujaba. El perfil era variado. El personal de Magna admitió a elDiario.es que había franquistas declarados, y también coleccionistas e interesados en la historia de España. A la puerta, algunos asistentes evitaban a la prensa y otros se declaraban admiradores del dictador. Una mujer dijo que iba a por un recuerdo que todos los españoles deberían tener; otra, que buscaba cosas de pazo sin relación con Franco. En su crónica, El País describe un público de alta edad y a varios asistentes quejándose de que se tratase a la familia como si hubiera robado. Ah.
Qué dice la casa de subastas. El director, José Miguel Carrillo de Albornoz, defendió que es una puja normal, como cualquier otra. Antes de la subasta, aseguró que lo importante se había quedado en el pazo. El catálogo, sin mencionar la Guerra Civil ni el golpe criminal, defendía que el “marcado carácter histórico” de las piezas les da un valor superior al intrínseco. Una de las organizaciones memorialistas replica que la frase del catálogo según la cual el pazo “ha pertenecido” a los Franco durante décadas es falsa, algo que a su juicio ha quedado demostrado documental y judicialmente.
Cómo hemos llegado hasta aquí. Para intentar esclarecerlo un poco, aquí va un brevísimo resumen de hechos, para tener contexto:

Lo que piden los memorialistas. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica pidió a Presidencia que, a través de la Fiscalía General, promoviera la suspensión cautelar hasta que la familia acredite la propiedad de cada pieza. La Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica de A Coruña lleva semanas reclamando a la Xunta y al Gobierno que verifiquen si alguna pieza puede ser de dominio público.
Hay un precedente: las dos esculturas del Pórtico de la Gloria que acabaron en el pazo y que el Supremo ordenó devolver a Santiago. La subasta se ha celebrado según lo previsto pero, según la prensa, muchos de los objetos ya estaban en Meirás cuando era de Emilia Pardo Bazán.
Qué queda. Al cierre de la segunda sesión todavía faltaban lotes por salir. Los herederos defienden que venden lo que la justicia les ha dejado, y sus críticos que se enriquecen con la memoria de la dictadura. Medio siglo después de la muerte del dictador, la memorabilia franquista tiene un mercado que ha pagado 14.000 euros por una cajita de plata.
Imágenes | Capturas del catálogo, Magna Art Auctions
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