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Las impresoras láser o ‘inkless’ funcionan gracias a un nuevo método de impresión conocido como carbonización.
Christian Rodríguez
Por más que la digitalización avance, son muchas las oficinas, profesionales y administraciones que siguen apostando por el papel como recurso documental complementario. El principal inconveniente histórico de las impresoras ha sido la necesidad de reponer los consumibles, ya sean los cartuchos de tinta líquida o los tóner, que en cuanto se acaban constituyen un residuo plástico contaminante y difícil de eliminar. A pesar de que este es un problema que se ha solventado parcialmente gracias a los cartuchos recargables, el mercado de impresoras ofrece ya una alternativa eficaz que no precisa de recambios.
Las impresoras láser o ‘inkless’ funcionan gracias a un nuevo método de impresión conocido como carbonización. Esta es una técnica desarrollada por investigadores de Países Bajos que consiste en quemar el papel mediante un rayo láser de luz infrarroja de alta precisión. He aquí el quid de la cuestión: para que el resultado sea el esperado, debemos saber exactamente qué cantidad de calor necesitan para marcar el papel sin romperlo. Este será un aspecto fundamental a la hora de imprimir a color, pues la carbonización puede hacer que el papel adquiera tonos marrones oscuros.
La principal ventaja de las ‘inkless’ radica en que son aptas para la impresión en distintos tipos de papeles y materiales. Además, estas impresoras constituyen una alternativa con la que, si bien a menudo el precio de compra es más caro que el de los modelos convencionales, podrás reducir costes a largo plazo. Al no requerir cartuchos de tinta, los gastos recurrentes del cliente se reducen, lo que supone un atractivo para aquellos usuarios que imprimen con frecuencia.
En términos de sostenibilidad, las ‘inkless’ son una opción mucho más ecológica que las impresoras tradicionales. En primer lugar, se reducen los residuos vinculados a la fabricación de los tóner y cartuchos de tinta líquida, altamente contaminantes. Por otro lado, las impresoras ‘inkless’ emplean procesos eficientes energéticamente que contribuyen a la reducción de la huella de carbono.
Como contrapartida, según el modelo, algunas impresoras ‘inkless’ pueden no ser tan precisas a la reproducción de determinados colores o en la reproducción de los textos en comparación con los modelos que emplean tinta.
En definitiva, las ‘inkless’ son una alternativa más rentable a largo plazo y respetuosa con el medio ambiente que las impresoras convencionales. Eso sí, antes de comprar una, el usuario debe evaluar sus necesidades específicas y la calidad de impresión deseada. Esta puede ser una opción realmente interesante para aquellas personas que utilicen la impresora todos los días y deseen ahorrar un poco de dinero, al tiempo que reducen su huella ambiental.
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