Sociedad
El acceso a la pornografía se produce cada vez a una edad más temprana
Albert Molins Renter
Barcelona
El pasado martes el Gobierno aprobaba una hoja de ruta para poner fin al acceso de los menores a las páginas porno de internet, algo que, hasta ahora, ningún país que lo ha intentado ha logrado. Nadie ha dado con un sistema que no se dé de bruces con los principales escollos: no comprometer la privacidad de los usuarios que consumen este tipo de contenidos y la complejidad técnica. Por otro lado, la solución más drástica, censurar este tipo de páginas –bloqueando su acceso para todos sus ciudadanos– pondría a las democracias europeas a la altura de China, riesgo que nadie está dispuesto a correr. Además sería una mala solución, puesto que cualquier persona con una VPN instalada en su dispositivo, que simulara que se conecta desde un país donde el acceso a la pornografía online no está prohibido, podría saltarse esa censura. De hecho, cualquier sistema de verificación de edad que se implemente debe contemplar esta posibilidad para ser 100% efectivo.
Otro de los problemas es que todas las iniciativas que se han planteado no tienen en cuenta el contenido pornográfico generado por los propios usuarios en, por ejemplo, las redes sociales. Por este motivo, la solución presentada en España no solo vale para las webs porno, sino también para evitar que niños pequeños entren en las redes sociales, cuya edad mínima está fijada en 14 años.
Las primeras declaraciones de intenciones del Gobierno británico de obligar a las páginas porno a verificar la edad de sus usuarios se remontan a 2015. Se planteaba entonces un sistema que contara, con la ayuda de los proveedores de internet, comprar un documento de verificación de edad en un quiosco o con la ayuda de los bancos mediante las tarjetas de crédito, cosa que ya se usaba para controlar el acceso a las casas de apuestas. Finalmente, en octubre de 2019, la secretaria británica de Cultura, Nicky Morgan, anunciaba que se abandonaba esta idea ante las dificultades técnicas –el sistema elegido era fácilmente salvable– y las críticas de los defensores de la privacidad en la red.
En febrero de 2022, el ministro de Cultura anunciaba un nuevo intento y a finales de 2023 se aprobaba la Ley de Seguridad en Línea, que incluye la obligación de los sitios porno de verificar la edad de sus usuarios, cosa que también hace el modelo español, bajo la amenaza de sanciones económicas de hasta el 10% de su facturación global. Paralelamente, el regulador independiente de telecomunicaciones de Reino Unido, Ofcom, lanzaba hasta seis métodos distintos con este propósito. Entre ellos, de nuevo, recurrir a entidades bancarias, redes móviles y al uso de tarjetas de crédito, que en Reino Unido solo pueden tener los mayores de 18 años, siempre contando con el consentimiento del internauta. Otras son más controvertidas y pasan por pedir una identificación mediante una fotografía reciente o el uso de sistemas de reconocimiento facial que determinen su edad.
En noviembre de 2019, Emmanuel Macron, presidente de Francia, dio un plazo de seis meses a los portales de pornografía para implementar algún sistema de control parental robusto y por defecto, para evitar que los niños accedieran a sus contenidos. De lo contrario, dijo, se vería obligado a legislar en la materia.Y eso es lo que sucedió.
En febrero de 2023, el Gobierno galo anunció un sistema similar al español. Desde septiembre de ese mismo año, para acceder a contenido porno en línea sería necesario descargarse una aplicación en el móvil que contendría un certificado digital en la que se verificaría la mayoría de edad. Cuando el usuario quisiera entrar en una página porno, se le pediría una clave, tal como ocurre para realizar operaciones bancarias.
En octubre de 2023, la Asamblea Nacional aún tramitaba la ley para asegurar el espacio digital, que fue finalmente aprobada el 17 de ese mes. Esta ley otorga a Arcom, el regulador francés de las telecomunicaciones, el poder de bloquear sitios que no verifiquen la edad sin procedimiento judicial. Además, encarga a esta institución la elaboración de una “referencia técnica”, una solución concreta que permita verificar la edad de los internautas y que proteja los datos personales, de la que todavía no se sabe nada.
También en septiembre del 2023, anunció que se proponía impulsar medidas para evitar el acceso de menores al porno. Desde el 21 de noviembre, a todas las tarjetas SIM a nombre de un menor se les aplica un control parental que restringe el acceso a páginas web porno, las de apuestas y las que muestran contenido violento. El problema es que hay mucho menores que usan una tarjeta a nombre de sus padres.
El sistema desarrollado por la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) y la Fábrica de Moneda y Timbre (FNMT) consiste en que los proveedores de contenidos instalen un sistema de verificación que obligue al usuario que quiera entrar en redes sociales o contenidos peligrosos a descargarse una aplicación que, bien por un QR, clave u otro mecanismo, les dé acceso. Este certificado, que se guarda en la cartera digital del dispositivo, sería expedido por la FNMT a partir del DNI, el pasaporte o el carnet de conducir. Pero con la particularidad de que sería anónimo: solo acredita que su poseedor es mayor de 14 o 18 años y no comparte con el proveedor de contenidos más datos del usuario que su nombre, apellidos o edad exacta.
© La Vanguardia Ediciones, SLU Todos los derechos reservados.

source

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here