
El voto peruano en el extranjero vuelve a tener un papel relevante en la definición de la segunda vuelta presidencial. De acuerdo con el avance del conteo de actas, los resultados internacionales muestran diferencias marcadas entre los países donde sufragaron los ciudadanos peruanos.
En el caso de Chile, uno de los países con mayor presencia de electores peruanos fuera del territorio nacional, la tendencia favorece a Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular, frente a Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú. Los votos provenientes de este país podrían influir en el resultado final debido al ajustado margen entre ambos contendientes.
Con el 98,299% de actas contabilizadas, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) registra una diferencia mínima entre los dos candidatos. Keiko Sofía Fujimori Higuchi acumula 9′041,194 votos, equivalentes al 50,010%, mientras que Roberto Helbert Sánchez Palomino suma 9′037,695 votos, con el 49,990%.
El conteo corresponde a 91.188 actas contabilizadas de un total de 92.766. Además, 1.569 actas se encuentran en proceso de envío al Jurado Electoral Especial (JEE) y nueve permanecen pendientes, según el reporte actualizado al 12 de junio de 2026 a las 05:26 p. m.

En Chile, el avance del conteo muestra una ventaja para Fujimori. De las actas procesadas en ese país, la candidata de Fuerza Popular obtuvo 26.406 votos, lo que representa el 58,703% del respaldo electoral entre los peruanos habilitados para sufragar allí.
Por su parte, Roberto Sánchez alcanzó 18.576 votos, equivalente al 41,297%. En total, Chile registra 257 actas contabilizadas de 281, mientras que 24 actas están pendientes de envío al JEE y no se reportan actas pendientes de procesamiento.
La votación en territorio chileno forma parte del bloque de sufragios del extranjero, que sigue en proceso de incorporación al resultado nacional. Con una elección definida por una diferencia reducida, cada jurisdicción puede tener peso en la determinación del candidato ganador.
Antauro Humala estuvo en el centro de la controversia política, como durante gran parte de su participación en JP estos últimos meses, tras sus declaraciones sobre Arica y Tarapacá, territorios que fueron peruanos antes de pasar a soberanía chilena luego de la Guerra del Pacífico. El líder etnocacerista afirmó que aspiraba a que el Perú “recupere” ambas zonas y señaló que ello podría buscarse “por la vía diplomática o armada”. Sus palabras generaron críticas y reacciones en Perú y Chile por el impacto que podrían tener en las relaciones entre ambos países.

Humala, exmilitar y fundador del movimiento etnocacerista, mantiene como uno de los ejes de su discurso político la reivindicación de territorios perdidos tras la Guerra del Pacífico. Según sus propias declaraciones, esta postura forma parte de una corriente nacionalista que impulsa desde hace años y no sería una propuesta surgida únicamente por la coyuntura electoral.
Roberto Sánchez trató de marcar distancia y afirmó que los planteamientos de Humala no representaban la posición del partido ni su propuesta presidencial, además de señalar que su eventual gobierno priorizaría relaciones de cooperación con los países vecinos.
Las declaraciones provocaron cuestionamientos desde distintos sectores, especialmente en Chile, donde fueron interpretadas como una amenaza a la estabilidad bilateral. Autoridades y figuras políticas chilenas rechazaron la idea y recordaron que los límites territoriales entre ambos países están establecidos mediante tratados internacionales.
