jueves, abril 23, 2026

Nearshoring: la apuesta que Ligia Bonetti propone para transformar la economía dominicana

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Santo Domingo, RD — Este miércoles pasadas las 12:00 del medio día, en el salón Garden Tent del hotel Embajador, la empresaria Ligia Bonetti expuso que el país se encuentra ante una oportunidad histórica para consolidarse como destino estratégico de nearshoring, pero advirtió que el resultado dependerá de decisiones estructurales que deben tomarse en el corto plazo.

La presidenta ejecutiva de Grupo SID expresó su punto de vista durante su participación en el almuerzo mensual de la Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana (AMCHAMDR).

Además, La empresaria señaló que el contexto internacional ha cambiado de forma acelerada, impulsado por tensiones geopolíticas, nuevas políticas comerciales y la reconfiguración de las cadenas globales de suministro. Este escenario ha abierto una ventana concreta para la relocalización de operaciones manufactureras hacia mercados cercanos a Estados Unidos, en la que el país figura como un candidato relevante.

“La pregunta ya no es si existe la oportunidad, sino si estamos preparados para responder”, planteó Bonetti, al subrayar que el posicionamiento del país no será automático ni garantizado.

En su intervención, destacó que el crecimiento económico sostenido de la República Dominicana en las últimas décadas ha estado vinculado a decisiones estratégicas que dieron origen a sectores clave como el turismo y las zonas francas. Estos pilares, explicó, no surgieron de manera espontánea, sino como resultado de políticas públicas deliberadas que facilitaron la inversión, promovieron la competitividad y generaron empleo.

A partir de esa experiencia, Bonetti planteó que el desafío actual es replicar ese modelo hacia el desarrollo industrial y la captación del nearshoring, lo que implica retomar la discusión sobre las condiciones habilitantes para nuevos sectores productivos.

“Debemos preguntarnos por qué resulta tan difícil abrir esa misma discusión para el desarrollo industrial en este momento”, afirmó.

A pesar de ese contexto, resaltó que la manufactura dominicana ha mostrado un desempeño positivo, con crecimiento sostenido y capacidad exportadora, lo que evidencia la existencia de un ecosistema productivo con potencial de expansión. “Las zonas francas son la puerta. El ecosistema local es la casa. Y esa casa aún no está completamente construida”, expresó.

Como parte de su diagnóstico, Bonetti identificó tres brechas estructurales que, a su juicio, definirán la capacidad del país para competir en esta nueva etapa.

La primera es la credibilidad tecnológica. Advirtió que la competitividad ya no depende únicamente de esfuerzos individuales, sino de la capacidad de construir ecosistemas de innovación funcionales, articulados entre sector público, privado y academia.

La segunda brecha corresponde a la competitividad energética. Se requiere una visión estratégica que incentive la toma de decisiones. El país ya cuenta con un marco normativo; ahora es necesario activar, mediante un esfuerzo público-privado, una agenda energética articulada y avanzar en el desarrollo de una hoja de ruta sostenible y a la par con lo que el país necesita.

La tercera es la velocidad del talento. Más allá del acceso a educación, Bonetti enfatizó la necesidad de acelerar la formación de capital humano técnico, bilingüe y certificado, capaz de responder a los estándares de la manufactura internacional en el corto plazo.

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