sábado, abril 25, 2026

El día que Apple se rindió: mil millones al año para que Google le maneje el cerebro del iPhone

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Una caricatura muestra a Tim Cook, CEO de Apple, con expresión seria, dándole la mano a una figura grande con el logo de Google Gemini por cabeza. Un logo de Apple en gris está a sus pies.
Apple firmó un acuerdo multianual con Google para integrar Gemini, su modelo de IA, en la próxima generación de Siri
(Imagen Ilustrativa Infobae)

Tim Cook lo presentó en 2018 como el fichaje que iba a llevar a Apple a la era de la inteligencia artificial. John Giannandrea venía de dirigir la IA de Google. Tenía el pedigrí, el equipo, el mandato y la caja infinita de la empresa más valiosa del mundo. Ocho años después, se va esta semana con la maleta de stock vencido y sin un solo producto emblemático que mostrar.

Pero la noticia no es la salida de Giannandrea. La noticia es lo que hizo Apple tres meses antes de dejarlo ir.

El 12 de enero de 2026, Apple y Google emitieron un comunicado conjunto: la próxima generación del Siri de Apple va a funcionar con Gemini, el modelo de IA de Google. Bloomberg, CNN y CNBC cifraron el contrato en alrededor de mil millones de dólares al año. Multianual y con un modelo Gemini de 1,2 billones de parámetros hecho a medida para Cupertino. Google va a ser, en palabras del propio comunicado, el preferred cloud provider para desarrollar los futuros modelos de Apple.

Traducido: Apple acaba de admitir, con un cheque anual de diez dígitos, que no puede hacer IA sola.

John Giannandrea
La salida de Giannandrea marca el final de una etapa en la estrategia de inteligencia artificial de Apple
(Bloomberg)

El fracaso ocurrió antes de que Giannandrea se fuera

La cronología importa. En junio de 2024, en el WWDC, Apple presentó Apple Intelligence con bombos y platillos. Prometió un Siri personalizado, consciente del contexto, capaz de ejecutar tareas entre aplicaciones.

En marzo de 2025, la empresa admitió que esas funciones no iban a estar listas. Esa misma semana, Cook le sacó a Giannandrea el control de Siri. Según Bloomberg, el CEO concluyó que su jefe de IA no podía ejecutar el desarrollo de producto. Las responsabilidades se repartieron entre Craig Federighi (software), Eddy Cue (servicios) y Sabih Khan (operaciones). Ninguno viene de IA.

Desde diciembre, Giannandrea estuvo en lo que en Silicon Valley llaman rest and vest: en casa, cobrando acciones hasta que vencieran. Su último día coincide con la fecha de vesting del 15 de abril. Pagar caro para que se fuera en silencio.

Entre un hecho y el otro, el costo fue público. Una demanda colectiva en San Francisco, liderada por el fondo de pensiones de Corea del Sur, reclama pérdidas de 900 mil millones de dólares en capitalización bursátil entre mayo de 2024 y mayo de 2025. Otra demanda, Landsheft v. Apple, agrupa a 69 compradores del iPhone 16 que sostienen que compraron el teléfono por funciones de IA que nunca llegaron. La audiencia sobre la moción de Apple para desestimar la causa se fijó para enero de 2026 en el tribunal del distrito norte de California.

Thomas Kurian, director ejecutivo de Google Cloud (bajo Alphabet Inc.) desde 2019, anuncia que acuerdo con Apple
Thomas Kurian, CEO de Google Cloud, confirmó que la nueva versión de Siri funcionará con el modelo Gemini y debutará en 2026.
(Captura de pantalla)

Durante dos décadas, la tesis estratégica de Apple fue el control vertical total. Chip propio, sistema operativo propio, tienda propia, hardware propio. Cada vez que un rival intentó integrar una capa ajena, Apple la reemplazó con una versión interna superior. Los chips M-series desplazaron a Intel. Mapas reemplazó a Google Maps, con tropezones, pero lo hizo. Los servicios financieros fueron migrando de socios externos a infraestructura propia.

La IA rompió ese patrón. El modelo interno de Apple quedó chico frente a lo que construyeron OpenAI, Google y Anthropic en tres años. No por falta de recursos. Apple cerró su primer trimestre fiscal de 2026 con 30 mil millones de dólares solo en ingresos de servicios, un récord histórico. La caja alcanzaba. Lo que no alcanzó fue la cultura.

Mark Gurman, en su newsletter Power On de Bloomberg, lo puso con crudeza: la cúpula de Apple funciona como un negocio familiar chico, con pocos que toman decisiones, y quien no está en el círculo interno no tiene poder real para cambiar la compañía. Giannandrea nunca entró a ese círculo. Ocho años y no entró.

Ilustración plana de una manzana roja (Apple) conectada por circuitos a un cerebro digital con secciones roja, azul y amarilla, sobre un fondo gris oscuro.
La colaboración entre Apple y Google implica un pago anual estimado en mil millones de dólares, según medios internacionales
(Imagen Ilustrativa Infobae)

Compra tiempo. Compra capacidad técnica. Compra, sobre todo, la posibilidad de que Siri vuelva a ser relevante antes de que Gemini, ChatGPT y los asistentes de Samsung se coman definitivamente el territorio que Siri inauguró en 2011. Thomas Kurian, CEO de Google Cloud, confirmó esta semana en Google Cloud Next ’26, en Las Vegas, que el nuevo Siri con Gemini debuta este año.

Lo que no compra es la narrativa. Durante 15 años, el argumento de Apple fue que sus productos eran mejores porque Apple controlaba cada capa. Ese argumento murió en enero.

El Siri que van a estrenar los iPhone 17 Pro en el otoño boreal no va a ser obra de Cupertino: va a correr sobre un modelo de Mountain View, alojado parcialmente en la nube de Google, facturado como white label para que el logo de Google no aparezca en la pantalla. La apariencia es de Apple. El motor no.

Silueta de perfil de un directivo de Apple con gafas mirando una nube digital con colores de Google fusionada con el logo de Apple, conectadas por circuitos flotantes.
Apple enfrenta cuestionamientos sobre su histórica estrategia de control vertical en tecnología
(Imagen Ilustrativa Infobae)

Toda empresa grande viene teniendo la misma discusión de sobremesa desde 2023: ¿hacemos IA adentro o la compramos afuera? La respuesta mayoritaria, en bancos, aseguradoras, minoristas y telcos, fue una versión del discurso de Cook de 2018. Contratamos un jefe de IA, armamos un equipo interno, entrenamos modelos propios con nuestros datos, mantenemos el control.

Si Apple, con 166 mil empleados, caja prácticamente ilimitada y los mejores ingenieros del planeta, no pudo sostener esa tesis, cualquier CFO tiene que hacer una pausa. La pregunta útil no es hacer o comprar. Es qué capa se hace, qué capa se alquila y qué pasa el día que el proveedor decida subir el precio o cambiar las reglas.

Apple acaba de responder esa pregunta con mil millones de dólares al año. La respuesta es que incluso la empresa más orgullosa del capitalismo contemporáneo aceptó, en silencio, que hay una pelea que no se puede ganar sola.


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