El Mar de Salton, en California, vuelve a estar en el centro de la carrera mundial por el litio. Un informe del Lawrence Berkeley National Laboratory, financiado por el Departamento de Energía de Estados Unidos, estima que la zona podría contener hasta 18 millones de toneladas métricas de equivalente de carbonato de litio, una cifra enorme para un mineral clave en baterías, coches eléctricos y almacenamiento de energía.
Pero aquí conviene frenar un poco. No estamos hablando de una mina tradicional ni de lingotes listos para salir al mercado. Ese “oro blanco” está disuelto en salmueras geotérmicas calientes, bajo una región con problemas ambientales, escasez de agua y comunidades que llevan años esperando algo más que promesas. Y ahí está la clave de la noticia.
Qué se ha encontrado
El dato más llamativo es el de los 18 millones de toneladas métricas de equivalente de carbonato de litio (LCE por sus siglas en inglés). El propio informe distingue entre una parte mejor conocida del yacimiento, estimada en 4,1 millones de toneladas de LCE, y una cifra mayor que depende de asumir una extensión probable del reservorio geotérmico.
Dicho de forma sencilla, no es una bolsa gigante de litio puro esperando a ser extraída. Es litio mezclado en agua muy salada y caliente, en las profundidades del subsuelo. Para aprovecharlo, hay que bombear esa salmuera, separar el mineral y mantener funcionando todo el sistema sin dañar más una zona ya delicada.
Por qué importa tanto
El litio se ha convertido en uno de los minerales más buscados del planeta porque está en el corazón de las baterías recargables. Sirve para coches eléctricos, móviles, sistemas de almacenamiento y redes eléctricas que necesitan guardar energía solar o eólica cuando no hay sol o viento.
Según la ficha del Departamento de Energía, la demanda mundial de litio podría crecer más de 40 veces para 2040. En la práctica, esto significa que la transición energética no solo necesita paneles solares y aerogeneradores. También necesita materiales, fábricas y cadenas de suministro menos frágiles.
Un litio con electricidad
La parte más interesante del Mar de Salton es que el litio aparece ligado a la energía geotérmica. En esta región, las plantas geotérmicas extraen salmuera supercaliente del subsuelo para generar electricidad, y esa misma salmuera puede contener litio recuperable mediante extracción directa.
El área geotérmica conocida del Mar de Salton ya produce unos 400 megavatios de electricidad, según el Departamento de Energía. El potencial estimado llega hasta 2.950 megavatios, y la capacidad existente estaría moviendo unas 21.500 toneladas de litio en salmuera al año, aunque ese recurso no se está recuperando todavía.
Eso cambia bastante la imagen clásica de la minería. Aquí no se trata de abrir una enorme cantera, sino de intentar añadir una segunda función a un sistema energético ya existente. Electricidad renovable por un lado, litio para baterías por otro. No es poca cosa.
La cifra tiene letra pequeña
La cifra de 18 millones impresiona, pero no debe confundirse con una producción inmediata. El informe explica que ese cálculo depende de supuestos sobre la porosidad, el tamaño total del reservorio y la continuidad del recurso bajo tierra.
El Departamento de Energía traduce el potencial en una imagen fácil de entender. Con avances tecnológicos y más desarrollo geotérmico, la zona podría aportar litio suficiente para más de 375 millones de baterías de vehículos eléctricos, más que todos los vehículos que circulan actualmente por Estados Unidos.
Pero el propio estudio también avisa de algo importante. Sus modelos son preliminares y la reposición natural del litio en la salmuera podría no ser suficiente para mantener aumentos fuertes de producción a largo plazo. En otras palabras, hay mucho potencial, pero todavía falta demostrar cuánto puede extraerse de forma estable.
La oportunidad económica
California ya llama a esta zona “Lithium Valley”, el Valle del Litio. La idea es convertir el sur del Mar de Salton en un polo de extracción, procesamiento, innovación y fabricación relacionada con baterías.
El gobernador Gavin Newsom lo resumió con una frase clara al presentar el informe. “Hemos apostado por Lithium Valley”, señaló, defendiendo que las comunidades locales también deben beneficiarse de esta oportunidad.
La Comisión de Energía de California también vincula el desarrollo del litio a empleos, inversión industrial y mecanismos fiscales. La legislación estatal creó un impuesto a la extracción de litio, con una parte destinada a condados y comunidades afectadas, y otra a la restauración del Mar de Salton.
El reto ambiental
El problema es que el Mar de Salton no es un lugar cualquiera. Es un lago en crisis, en una región seca, con presión sobre el agua y con comunidades que ya conviven con polvo, contaminación y falta de inversión. Por eso, hablar de “oro blanco” sin hablar de impactos sería contar solo media historia.
El informe del Lawrence Berkeley National Laboratory analizó posibles efectos sobre recursos hídricos, calidad del aire, uso de químicos, residuos sólidos y riesgo sísmico. Su conclusión es matizada, ya que indica que el desarrollo del litio no tendría por qué generar impactos negativos significativos si se hace correctamente, con vigilancia, verificación y tecnologías de mitigación adecuadas.
También deja claro que la sequía prolongada en el oeste de Estados Unidos puede limitar la disponibilidad futura de agua procedente del río Colorado. Y eso pesa. Porque una tecnología puede sonar limpia sobre el papel, pero al final se mide en permisos, controles, agua real y confianza de la población local.
Qué falta ahora
El siguiente paso no es anunciar más cifras, sino convertir el recurso en producción comercial. La extracción directa de litio desde salmueras geotérmicas promete menor huella y menos consumo de agua que otros métodos, según el Departamento de Energía, pero todavía debe escalarse con seguridad industrial y ambiental.
La carrera ya está en marcha. Empresas como Controlled Thermal Resources planean desarrollar proyectos de litio y geotermia en la región del Mar de Salton, aunque Reuters ha señalado que la tecnología de extracción directa que utilizará sigue pendiente de demostrarse plenamente a escala comercial.
Así que la pregunta ya no es solo cuánto litio hay bajo California. La verdadera pregunta es cuánto puede sacarse sin repetir errores del pasado, sin dejar atrás a las comunidades locales y sin convertir una solución climática en un nuevo problema ambiental.
El estudio oficial ha sido publicado por el Lawrence Berkeley National Laboratory.
