sábado, mayo 16, 2026

«¿Se cae o no se cae?»: Jóvenes en las calles de La Habana responden sin dudar

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Un video publicado por el medio independiente CubaNet recorre las calles de La Habana con una sola pregunta: «¿Se cae esto o no se cae?». La respuesta de todos los jóvenes entrevistados es unánime y sin titubeos: sí, se cae.

El reel de CubaNet en Facebook se publicó en medio de una de las peores crisis multidimensionales que ha vivido Cuba en décadas, apenas dos días después de que se registraran protestas generalizadas en la capital vinculadas a los apagones.

«Claro que se va a caer porque estamos pasando un hambre aquí de que vaya. No es fácil esta situación en Cuba, chicas», dice uno de los testimonios recogidos en la calle.

Otro joven añade: «Esto cada día más vamos para atrás, nunca avanza, y es para atrás y para atrás todo el tiempo. Tiene que caerse porque aquí no hay corriente, hay necesidad, de hambre, de todo, de todo, de todo».

Un tercer entrevistado resume la situación sin rodeos: «No hay corriente, no hay agua, no hay comida. Ayer nos quitaron la luz también. Vamos siempre aguantando con lo mismo».

El contexto que rodea esos testimonios es demoledor. El 13 de mayo, la Embajada de Estados Unidos en La Habana registró «numerosos informes de protestas en toda La Habana» y emitió al día siguiente una alerta de seguridad por los apagones y la agitación social.

Captura de Facebook

Los cortes de electricidad en la capital llegaron a 14 horas continuas, mientras en el interior del país superaron las 20 horas. El déficit eléctrico proyectado para el horario pico rondó los 1,960 MW, con solo 1,290 MW disponibles frente a una demanda de 3,250 MW.

Los apagones no solo dejan a oscuras los hogares. Como el 87% del sistema de acueducto cubano depende de la red eléctrica, cada corte también corta el agua. Solo el 18.3% de los cubanos recibe agua potable todos los días en 2026, frente al 34.1% que la recibía en 2024.

La crisis alimentaria agrava aún más el cuadro. Una encuesta reciente reveló que uno de cada tres hogares cubanos reportó que al menos un miembro se acostó sin comer en el último año —9.3 puntos más que en 2024—.

El 79.4% de las familias destina el 80% o más de sus ingresos solo a alimentarse.

El 80% de los hogares reportó que los apagones afectaron la preparación de alimentos y el 48.3% perdió comida por falta de refrigeración.

Entre los jóvenes, el descontento tiene dimensiones estructurales. Aproximadamente 800,000 jóvenes están desvinculados del trabajo y el estudio.

La Unión de Jóvenes Comunistas perdió más de 200,000 miembros entre 2007 y 2024, pasando de 609,000 a 415,000 afiliados, una caída del 32% impulsada por la emigración masiva y la desafección ideológica.

El sentimiento que expresan estos jóvenes en la calle no es aislado. Una encuesta publicada en enero de 2026 reveló que el 62% de los cubanos cree que el régimen podría caer ese mismo año; solo el 3% dijo que no caerá.

«Queremos un cambio, pero sin guerra», resumieron habaneros entrevistados en la calle Obispo, en La Habana Vieja, a inicios de año —una frase que sigue resonando en cada nuevo video que sale de la Isla.






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