Israel intensifica su ofensiva en el Líbano con la toma de “zonas estratégicas” y más de 3.200 muertos desde marzo, según anunció el primer ministro Benjamín Netanyahu este martes ante el gabinete de seguridad israelí. El mandatario confirmó que la escalada fue decidida en coordinación con el ministro de Defensa, Israel Katz, y el jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, reunidos en el cuartel militar de Kirya, en Tel Aviv.
“Las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI) operan con un amplio contingente sobre el terreno y están tomando el control de zonas estratégicas”, declaró Netanyahu según un comunicado de su oficina. El primer ministro añadió que el objetivo es “reforzar la zona de seguridad para proteger a las comunidades del norte” del país.
Este martes, unidades terrestres de las FDI franquearon la denominada “línea amarilla”, la frontera que delimita el aproximadamente 8% del territorio libanés que Israel mantiene bajo ocupación en el sur del país. Un responsable militar describió a EFE esas incursiones como “operaciones selectivas más allá de la línea de defensa avanzada”, orientadas a “eliminar las amenazas directas”.
La noche del lunes, el Ejército israelí bombardeó más de un centenar de objetivos en el este y el sur del Líbano. Esa ofensiva causó la muerte de al menos 16 personas, once de ellas en la localidad suroriental de Mashghara, según informó el Centro de Operaciones de Emergencia del Líbano en un comunicado.
Netanyahu anunció además un esfuerzo nacional “masivo” para desarrollar lo que calificó como “soluciones creativas e innovadoras” frente a los drones explosivos con los que Hezbollah ha atacado posiciones israelíes con mayor eficacia en las últimas semanas. El lunes, el primer ministro ya había ordenado a sus fuerzas “pisar el acelerador aún más” contra el grupo chií, al que acusó de ignorar sus advertencias.
Para asistir a la reunión de seguridad en Kirya, Netanyahu abandonó antes de lo previsto una vista judicial programada para este martes, alegando “obligaciones diplomáticas” y razones de seguridad. No es la primera vez que el mandatario recorta el tiempo destinado a testificar ante la Justicia en el marco del proceso que se sigue en su contra.
El conflicto en su fase actual se reanudó el 2 de marzo, cuando Hezbollah lanzó proyectiles contra Israel en respuesta al asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Khamenei, durante la ofensiva conjunta lanzada por Israel y Estados Unidos contra ese país el 28 de febrero. Desde entonces, el balance acumulado asciende a más de 3.200 muertos y 9.700 heridos en el Líbano.
Las partes habían pactado una primera tregua en noviembre de 2024, tras trece meses de combates desencadenados por los ataques del 7 de octubre de 2023. Desde entonces, Israel continuó lanzando bombardeos frecuentes contra el Líbano y mantuvo presencia militar en varios puntos del sur del país, argumentando que actuaba contra Hezbollah, en medio de denuncias reiteradas de Beirut y del propio grupo sobre esas acciones.
Un segundo alto el fuego, acordado el 16 de abril, tampoco logró detener los enfrentamientos. Los combates han persistido a ambos lados de la línea amarilla pese a la tregua prorrogada tras conversaciones mediadas por Estados Unidos.
