viernes, mayo 29, 2026

Turismo: el 'amortiguador' más frágil de la economía dominicana

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En recientes declaraciones, el Banco Central definió al turismo como un "amortiguador natural" frente al incremento de los precios internacionales del petróleo, destacando el papel que ha desempeñado el sector para sostener la estabilidad macroeconómica del país durante los últimos años.

Y, en efecto, los números parecen respaldarlo. Según datos del Banco Central y del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), el turismo aporta actualmente alrededor del 16 % del Producto Interno Bruto nacional y genera cerca de 900 mil empleos directos e indirectos, representando aproximadamente el 18 % del empleo total del país. Solo en 2025, la República Dominicana superó nuevamente la barrera de los 11 millones de visitantes, consolidándose como el principal destino turístico del Caribe.

Sin embargo, detrás de estas cifras "históricas" y de los discursos optimistas, debemos entender que el turismo es probablemente una de las industrias más vulnerables y sensibles en una economía.

Quienes conocemos desde dentro las complejidades de esta actividad sabemos que el turismo puede pasar, literalmente, del récord al colapso en cuestión de días. Basta una pandemia, una recesión económica en Estados Unidos o Europa, un conflicto geopolítico, una crisis reputacional, un desastre natural o incluso un incidente mediático internacional para alterar dramáticamente las llegadas de visitantes.

Si hasta la fecha no hemos sentido un gran impacto de la crisis internacional, es gracias a que, además de ser un destino ya posicionado en los diversos mercados emisores, estamos recibiendo turistas desviados de otros destinos competidores que atraviesan por diversas crisis, como es el caso de Cuba y México.

Por ello, aunque el término "amortiguador natural" no deja de tener cierta lógica económica, también sugiere una peligrosa percepción: la de considerar el turismo como una industria rentable en el corto plazo, pero no necesariamente como un sector estratégico que requiere planificación profunda, inversión técnica y visión de sostenibilidad a largo plazo.

Y exactamente en esto radica uno de los mayores errores de nuestro modelo de desarrollo. Durante décadas, nuestro país ha colocado gran parte de sus expectativas económicas sobre el turismo, sin dedicar el mismo nivel de esfuerzo al fortalecimiento de otros sectores productivos menos vulnerables y con mayor capacidad de estabilidad estructural. Hemos apostado casi exclusivamente al crecimiento de las llegadas de turistas, a la construcción acelerada de habitaciones y al aumento del flujo de visitantes, mientras temas fundamentales como el ordenamiento territorial, la sostenibilidad ambiental, la gestión de riesgos y la planificación turística integral continúan rezagados.

Es inconcebible que el principal destino turístico del Caribe siga creciendo sin contar aún con un verdadero plan nacional de desarrollo turístico sostenible. Nos hemos concentrado más en atraer turistas que en conservar el destino. Y los riesgos son reales.

A partir del 1 de junio inicia oficialmente la temporada ciclónica en el Atlántico, fenómeno que cada año recuerda la enorme vulnerabilidad del Caribe frente a los eventos climáticos extremos.

No debemos olvidar que el 22 de septiembre de 1998, el huracán Georges impactó severamente nuestro país y afectó de forma importante nuestro entonces emergente destino Punta Cana. Las pérdidas en infraestructura, servicios y conectividad provocaron una caída considerable en las llegadas turísticas y nos tomamos más de dos años para recuperar completamente los niveles alcanzados antes del fenómeno. Más recientemente, la pandemia del COVID-19 evidenció hasta qué punto el turismo puede paralizarse abruptamente.

Sin embargo, las amenazas no son únicamente naturales o sanitarias. La industria turística dominicana depende enormemente de la estabilidad económica y política de sus principales mercados emisores, especialmente Estados Unidos, Canadá y Europa. Una eventual recesión en Estados Unidos, el incremento del precio del petróleo, conflictos bélicos internacionales o crisis de conectividad aérea pueden impactar de forma inmediata el desempeño del sector.

En otras palabras: ese "amortiguador" podría dejar de existir precisamente en el momento en que más se necesite.

Por eso resulta urgente que tanto el sector privado como el Estado comiencen a pensar el turismo desde una perspectiva más técnica, científica y estratégica. El turismo no puede seguir siendo administrado únicamente desde la promoción y las estadísticas de crecimiento. Requiere planificación territorial, gestión ambiental, sostenibilidad, preparación constante ante crisis y visión estratégica.

También nuestras universidades deben evolucionar. Durante años, la oferta académica vinculada al turismo ha estado excesivamente enfocada en hotelería, alimentos y bebidas u organización de eventos. Sin restar importancia a estas áreas, el país necesita formar economistas turísticos, urbanistas especializados en destinos, ingenieros, arquitectos, sociólogos, analistas de datos y expertos en sostenibilidad enfocados específicamente en las ciencias turísticas. Y es que el turismo ya es reconocido internacionalmente como una ciencia multidisciplinaria.

Mientras no entendamos esa dimensión estratégica, seguiremos tratando al principal motor económico del país como un simple "amortiguador natural", cuando en realidad debería ser considerado un asunto de seguridad económica nacional.






Magaly Toribio

Mercadóloga y Hotelera

Magaly Toribio, Hotelera y mercadóloga por convicción, politóloga para intentar entender el mundo, amante de las palabras y la buena lectura. Ex- viceministra de turismo, reconocida en múltiples ocasiones por los principales gremios del sector turístico nacional e internacional. Experta en marketing turístico y gestión sostenible de destinos turísticos. Investigadora, académica y consultora privada de empresas, universidades y destinos turísticos. Presidente de la empresa TARGET Consultores de Mercadeo y creadora de la primera empresa del país suplidora de soluciones de movilidad para turistas con discapacidad, Scooters DR.

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