El mercado laboral dominicano continúa mostrando capacidad para generar empleos, pero la calidad de esos puestos sigue siendo uno de sus principales desafíos. Durante el primer trimestre de 2026, la economía sumó 118,631 nuevos ocupados netos respecto al mismo período del año anterior, aunque el 82.7 % de esos empleos correspondió al sector informal, según datos de la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo (ENCFT) divulgados por el Banco Central.
Con este resultado, el número total de ocupados ascendió a 5,236,178 personas, la cifra más alta registrada por el indicador. Sin embargo, detrás del crecimiento emerge una realidad persistente: la mayor parte de los nuevos trabajadores continúa desempeñándose fuera de los mecanismos formales de protección social.
Informalidad laboral en República Dominicana: el reto detrás de la creación de empleos
De los 118,631 nuevos ocupados incorporados al mercado laboral en los últimos doce meses, 98,127 corresponden a empleos informales, mientras que apenas 20,504 fueron puestos formales. En otras palabras, más de ocho de cada diez nuevos trabajadores quedaron fuera de esquemas como la seguridad social, los sistemas de pensiones y otras garantías laborales.
Como consecuencia, la tasa de informalidad se ubicó en 54.1 % durante el primer trimestre de 2026, superior al 53.4 % registrado en igual período del año anterior, aunque todavía por debajo del promedio histórico de 56.7 % observado desde 2014.
Las cifras reflejan una paradoja recurrente en la economía dominicana: mientras el desempleo permanece relativamente bajo y la ocupación alcanza niveles récord, una parte importante de los nuevos puestos se concentra en actividades con menor protección laboral y menores niveles de productividad.
Récord de ocupación, pero desafíos en calidad del empleo
El Banco Central informó que la tasa de desocupación abierta (SU1) se mantuvo en 5 % entre enero y marzo de este año, mientras que la tasa de ocupación alcanzó 63 %, una de las más elevadas de la serie histórica.
No obstante, diversos analistas han llamado la atención sobre la composición del crecimiento laboral. Un día después de la publicación de los resultados, el exministro de Hacienda y dirigente político Daniel Toribio cuestionó la calidad de los empleos generados, argumentando que el aumento de la ocupación continúa sustentándose principalmente en la informalidad.
El fenómeno no es exclusivo de República Dominicana. Organismos internacionales han advertido que la informalidad sigue siendo uno de los principales obstáculos para el desarrollo económico y social en América Latina y el Caribe, debido a que limita el acceso a la protección social, reduce la productividad y restringe las posibilidades de crecimiento empresarial.
El contraste con el empleo formal
Los datos del Banco Central contrastan con los registros recientes de la Tesorería de la Seguridad Social (TSS), que muestran un aumento de 75,968 trabajadores cotizantes durante el primer trimestre de 2026 respecto al mismo período de 2025, equivalente a un crecimiento de 3.21 %.
Aunque estos resultados evidencian avances en la formalización, el ritmo de creación de empleo informal continúa siendo considerablemente mayor, lo que dificulta una reducción más acelerada de la informalidad laboral.
Para la economía dominicana, el desafío no parece ser únicamente generar más empleos, sino crear puestos de trabajo con mayor estabilidad, acceso a la seguridad social y mejores condiciones de productividad. Mientras la mayoría de los nuevos ocupados siga incorporándose al sector informal, el crecimiento del empleo continuará acompañado de interrogantes sobre su calidad y sostenibilidad.
