domingo, junio 21, 2026

La normalidad de Valentino, con 8 años años, respecto al síndrome de Down: deportista, amante de la música y una infancia feliz

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A través del deporte, la música e, incluso, la moda, Valentino demuestra que es un niño feliz y que está aprovechando para disfrutar de todos los momentos que la infancia le está regalando. Lo hace siendo un niño de 8 años y con un diagnóstico de síndrome de Down para normalizar la discapacidad en la sociedad.

No obstante, la naturalidad con la que el pequeño ‘Valen’ interpreta y entiende el síndrome de Down es ‘culpa’ de su familia. Desde siempre han intentado hacer ver que, por encima de todo y de cualquier diagnóstico, prevalece la persona, la dignidad y el respeto.

Así, mediante redes sociales (@valientevalentino), los padres de ‘Valen’ muestran y enseñan cómo es la convivencia con el síndrome de Down y, especialmente, el carácter de su hijo «Un niño que ama viajar, jugar y hacer reír a los demás«.

Valentino, 8 años y síndrome de Down

Todavía no ha cumplido ni siquiera la primera década de vida, pero, a sus 8 años, Valentino sabe cómo funciona la sociedad respecto a las personas con discapacidad. Por ello, él mismo, guiado por la inocencia del niño que es, divulga y normaliza el síndrome de Down.

‘Valen’ acude al colegio, juega al fútbol y toma clases particulares de batería, soñando con, algún día, poder tocar en un gran escenario ante miles de personas. También le gusta cantar y el modelaje, por lo que «Valentino es un niño antes que cualquier condición«, insiste su madre.

En este sentido, su familia también recuerda la condición de síndrome de Down con la que nació, pero hace hincapié en que «eso no es lo primero que es. Primero la persona. Siempre«. Y esa idea debe ser extensible al resto de personas con discapacidad y la mirada que la sociedad tiene hacia ellas.

Así mismo, su madre, mediante redes sociales, comunica que «Valentino y todos los niños con síndrome de Down no deberían necesitar que hablemos por ellos; lo que necesitan es que abramos espacio para que su voz, su personalidad y su forma única de estar en el mundo puedan brillar por sí mismos».

Por tanto, el ejemplo de ‘Valen’ es un llamamiento a la normalidad y a la humanidad de la discapacidad; a borrar prejuicios, eliminar barreras y cambiar la mirada. Sólo bajo esa premisa se podrá avanzar en la dirección cuya meta final sea la inclusión real.

Madre de un hijo con discapacidad

La madre de Valentino hace uso de las redes sociales para lanzar un mensaje a la sociedad, que se sustenta sobre una palabra de amplio significado: normalidad. Haciendo caso a ese concepto, celebra «los abrazos apretados, las risas inesperadas y los momentos simples que llenan el alma».

Por tanto, el síndrome de Down de ‘Valen’ insta a su madre a exponer cómo es la maternidad ligada a la discapacidad de un hijo: «Con días fáciles y días difíciles. Con miedo, cansancio y también con un amor inmenso que siempre encuentra la manera de seguir».

Finalmente, reclama que los niños, con o sin discapacidad, deban disponer del mismo nivel de oportunidades en la vida: «Oportunidad de jugar, de participar, de pertenecer, de vivir en entornos y en una sociedad que crea en ellos y les acompañe con amor y altas expectativas, porque ellos sí pueden».

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