lunes, junio 22, 2026

Entrevista con Pablo Sanmamed: A Estrela Mostrada, sensibilidad entre el barroco y la improvisación

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Entre la música medieval, la improvisación y las armonías contemporáneas, Pablo Sanmamed ha construido una de las propuestas más singulares del panorama gallego actual. Con A Estrela Mostrada, el músico revisita antiguos repertorios peninsulares desde una mirada abierta y creativa, donde la tradición se convierte en punto de partida para la exploración sonora. Conversamos con él sobre este fascinante diálogo entre pasado y presente.

Texto: Adrián Besada

@besagartha

Fotos: Eutropio Rodríguez

@eutropiorodriguez

Vamos a empezar hablando sobre la instrumentación, porque tanto visualmente como en el plano sonoro es lo que más llama la atención: están la viola de gamba, el salterio, y la cuestión de introducir las voces. ¿Cómo se arregla eso?

Sí, el salterio, por ejemplo, tiene una afinación determinada, y los temas unas armonías muy modulantes, ahí hay que jugar con sus tonos de color para que resalte. Imagínate que estamos en Si menor y modulamos a Sol menor, es imposible cambiar las llaves del instrumento en el momento. Son cuestiones que hacen de la música algo delicado.

¿Se podría decir que compones en función de la afinación de los instrumentos barrocos? ¿Llegan a chocar en algún momento con el resto de instrumentos?

Hay tonalidades donde encajan mejor, es cierto, pero pasa con muchos instrumentos de cuerda, tonalidades donde retumba más el instrumento. No llegan a chocar, pero, por ejemplo, al no tener todas las llaves de afinación, hay que jugar con la orquestación.

Claro, supongo que es algo que ya tienes en mente cuando compones, porque hay una trayectoria. En el disco anterior trabajabas en esta línea.

Es otro tipo de repertorio, el disco anterior estaba más en el siglo XII, casi todo de Alfonso X, y este se va a otras músicas, como la occitana, donde aparecen otro tipo de melodías.

Entonces, ¿estás tratando de trazar una cronología?

El primero estaba basado en la lírica gallego-portuguesa, y este es más peninsular. Seguramente, si hago otro trabajo, tendrá una corriente más europea, hay unos cancioneros que son una pasada. Hay mucha música que se hizo aquí, en Galicia, que se transformó y pasó a formar parte de los repertorios de música tradicional de muchos lugares de Europa. Muchas veces me sorprendo con músicas que solo consigo entender cuando veo el baile, lo que podemos llamar la “divinidad de lo ternario”.

Muchas veces, a través del jazz, se juega precisamente con la polirritmia, me parece muy interesante el tratamiento que haces de esto, jugando con las células rítmicas de la música antigua.

En este disco hay de todo, compases de siete, de trece, etc. En realidad, si vas a las transcripciones, muchas de las piezas están escritas a tres, pero eso no quiere decir que se tengan que interpretar así. Una cosa es la música escrita y otra la práctica, hay que contar con las respiraciones, y a veces una cosa que no es rítmicamente natural sí lo es melódicamente por la forma de respirar. Pasa en mucha música tradicional.

¿Una especie de adaptación al lenguaje del jazz?

Es una música en la que se hizo mucha reconstrucción. Diría que el papel del jazz está más relacionado con las armonías, muy modales, y quizás también con la utilización de acordes que no están presentes en estas músicas en ningún caso.

Muchas veces parece que hay un choque de sonoridades, que el carácter medieval proviene de la tensión que se genera entre lo antiguo y lo moderno. ¿Cómo es ese proceso de adaptación de las armonías?

Hay muchas formas de hacerlo. Trabajar desde un plano modal es muy interesante, porque la música andalusí tiene la particularidad de que cambia de modos, entonces el concepto no tiene tanto que ver con el del jazz modal, que es más estático. En esta música la distinción entre mayor y menor es relativa, el modo está supeditado a la melodía. Es algo muy interesante.

Estamos hablando todo el rato de trabajar con esas dos esferas de forma separada, el jazz y la música antigua, pero entiendo que hay un proceso de “traducción” de la segunda a la primera, ¿hay algún tipo de límite en esto?

No intento ser historicista en ningún momento. Hay una música de un siglo determinado, pero no pretende ser una recreación de cómo debía sonar en aquel entonces. Incluso aunque quisiera hacerlo, no podría, porque no hay registros fonográficos, decir que la música antigua suena de una determinada manera es pura especulación. Se pueden reconstruir instrumentos en base a imágenes y acercarnos a lo que pudieron ser, pero musicalmente es muy difícil decir que la música es más o menos “pura”.

Igualmente, hay que leer mucho, hay que trabajar con archivos y fuentes. Para mí lo que prima es la melodía, aunque tampoco son tan amplias, quizás las letras sean los elementos más interesantes aquí.

Cuando escucho música antigua, me da la sensación de que puede llegar a ser un tanto limitante, pero cuando escucho tu música, veo que hay un mundo de posibilidades, ¿es realmente la música medieval tan rica e interesante?

Yo lo pienso más como un juego. Hay cantigas de Alfonso X que las veo como standards, las veo desde otro punto de vista. De hecho, el último tema del directo de esta noche [Teatro Colón] está “sobrearmonizado”, tiene cuatro modulaciones, aperturas a solos, polirritmias, cambios de compases, etc. Entonces, es abrir este repertorio a otra estética.

Yo creo que sí es una música con esa riqueza, especialmente por las melodías, que son bellísimas. Es verdad que hoy en día a lo mejor pueden chocarnos un poco más ciertas sonoridades

Es algo que me parece curioso porque cuando escuché el disco notaba ese color melódico medieval, pero muchas veces me preguntaba cuál es el alcance de la música antigua aquí, dónde empieza y termina lo histórico para dejar hueco a lo moderno.

Como decía antes, hay muchas cosas que son de “respiración”, en esas cosas se termina encajando todo. Creo que es una música muy interesante. Mi idea es seguir investigando estas músicas. De hecho, las fotografías de las portadas de Eutropio son de la misma niña, solo que varios años después, me gustaría continuar el proyecto.

¿Cómo compaginas tener un proyecto como este, con esta continuidad, con otros proyectos, como tu propio cuarteto?

Al final compaginar varias cosas te abre puertas, aquí hay muchos arreglos y composición, y me gusta poder salir y hacer otras cosas. Mi idea es combinar los diferentes proyectos, no por nada, sino porque nunca fui así, hay otras cosas y creo que está bien que cada una tenga su propio camino.

No conozco mucho esta escena en particular y me parece algo muy original, ¿sabes si hay mucha gente trabajando esta mezcla de jazz y música medieval?

Sí, claro que hay más gente, creo que Abe [Rábade] tiene algo publicado. El grupo DOA tiene algo también, en el que estaba Carlos Castro. Desde los años setenta se hacían este tipo de cosas. Aún así, el planteamiento es muy distinto. De un modo u otro, es un repertorio que se lleva interpretando a lo largo de los siglos.

¿Tú te fijaste en alguien que ya hubiese hecho algo así para este disco?

No, simplemente cogí las melodías y me pregunté qué me gustaría escuchar a mí si fuese un disco de otra persona. Cuando era niño, mi madre me regaló un libro en el que venían recopilados muchos temas de música antigua al que nunca le hice mucho caso, alguna vez tocaba las melodías con el piano.

Grabé hace un tiempo un tema con Fía na Roca en el que tenían ya algunas cantigas. Había cosas muy interesantes ahí.

Al final, para tu proyecto, lo que buscas es explorar, darle un sentido a esas melodías, crear un background. Supongo que contar con los músicos que forman el grupo ayuda, te puedo decir que son todos espectaculares —la salterista Begoña Olavide, la cantante Elena Tarrats, el violagambista Xurxo Varela, el pianista Iago Mourinho y el percusionista Chus Pazos—, sorprenden cuando los estás escuchando.

Claro, y no solo eso, sino también el dar cancha. Es un concepto exigente pero con una cierta relajación, al menos como yo lo planteo. A mí me había comentado Chus de hacer algo así; luego llamé a Iago, que toco con él habitualmente, y que además se encargó de varios arreglos del disco; a Xurxo lo conozco desde que tengo catorce años; y a Begoña la conocí por mi mujer. Con Elena había trabajado en un disco de ella. Fue, en cierto modo, una casualidad que saliera bien, primero por la disponibilidad, y luego porque ellos no pensaran que era una “jaimitada”.

Es una propuesta arriesgada, pero finalmente salió bien. También supongo que tener el apoyo de A Central Folque fue liberador.

Sí, ya estuvimos tocando en el Festival de Música Antigua de Elche y es un tema delicado tocar esta música en un festival así, es un público complicado, pero gustó. Creo que eso sucede porque se ve que hay un respeto por esta música, por las melodías, por la “esencia”. Creo que eso se nota; para mí es una música extraordinaria, y eso te da perspectiva.

Muchas gracias por todo, Pablo. Seguiremos atentos a tus próximos proyectos.

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