jueves, julio 16, 2026

Crédito a mipymes fronterizas apenas representa el 1.4% del total nacional

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El acceso al financiamiento continúa siendo uno de los principales desafíos para el desarrollo empresarial en la zona fronteriza, donde el crédito destinado a las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) apenas representa el 1.4% del saldo total de financiamiento otorgado a este segmento a nivel nacional, según revela un informe del Ministerio de Hacienda y Economía con datos de la Superintendencia de Bancos (SB).

El estudio fronterizo advierte que, aunque las mipymes son el eje principal de la actividad económica fronteriza, persisten limitaciones relacionadas con la profundidad financiera, el tamaño de los préstamos y la capacidad de que el crédito impulse inversiones productivas de mayor escala.

Durante 2024, la cartera de crédito dirigida a mipymes en la zona fronteriza ascendió a RD$8,237.2 millones, distribuidos en 23,886 operaciones. Este monto representa el 33.9% del saldo total adeudado en el territorio y el 14.3% de todos los créditos registrados en la región, una participación superior a la observada en el resto del país, donde las mipymes concentran el 26.4% del saldo crediticio y el 9.8% de las operaciones.

Sin embargo, al comparar estos datos con el panorama nacional, la participación de la frontera sigue siendo limitada. Aunque concentra el 3.1% de las operaciones crediticias dirigidas a mipymes, apenas capta el 1.4% del saldo total financiado a este segmento, reflejando una fuerte presencia de préstamos de bajo monto.

De hecho, el informe revela que el saldo promedio por crédito mipyme en la zona fronteriza fue de RD$344,900, menos de la mitad del promedio nacional, estimado en RD$773,400.

Al desglosar las cifras en distribución territorial del crédito se observa una concentración en la frontera norte. Montecristi acumula el 31% del saldo adeudado por las mipymes de la región, seguida de Dajabón con 19.3%. Entre ambas provincias reúnen poco más de la mitad (50.3%) de toda la cartera crediticia destinada al sector. Les siguen Independencia (13%), Santiago Rodríguez (11.8%), Pedernales (10.5%), Bahoruco (9.3%) y Elías Piña (5.2%).

Según el informe, esta distribución refleja diferencias importantes en la densidad empresarial y el nivel de actividad económica entre las provincias fronterizas, favoreciendo una mayor profundidad financiera en los territorios del norte.

Microempresas reciben más préstamos, pero menos recursos

El análisis por tamaño empresarial evidencia que las microempresas concentran el 70.9% de todas las operaciones crediticias, equivalentes a 16,934 préstamos, pero apenas reciben el 36.1% del saldo total financiado.

Por el contrario, las pequeñas empresas representan el 28.9% de las operaciones, pero absorben el 50.4 % de los recursos desembolsados. El informe indica que esta diferencia confirma que la mayor parte de los préstamos otorgados a microempresas corresponde a montos reducidos, generalmente destinados a cubrir necesidades de liquidez y capital de trabajo.

Otro de los desafíos identificados es la calidad de la cartera crediticia. El informe fronterizo indica que la tasa de morosidad de los préstamos a mipymes en la zona fronteriza alcanzó 2.4% en 2024, por encima del 1.4% registrado para este segmento en el resto del país.

Montecristi y Dajabón presentan los mayores niveles de morosidad, con tasas de 3.9% y 2.9%, respectivamente, coincidiendo con las provincias que concentran una mayor proporción del financiamiento.

En tanto, al analizar por tipo de comercio fronterizo se evidencia que el comercio al por mayor y al por menor concentra el 29.5% del saldo adeudado y el 50.2% de todos los créditos otorgados a mipymes, consolidándose como la actividad económica con mayor acceso a financiamiento.

Le sigue el consumo de bienes y servicios, que representa el 15.5% del saldo y el 27.3% de las operaciones. Entre ambos sectores concentran cerca del 45 % de los recursos prestados y más de tres cuartas partes de los créditos otorgados.

La agricultura, ganadería, caza y silvicultura representan el 11.7% del saldo financiado, una participación superior a la observada en otras regiones del país y consistente con la vocación agropecuaria de la zona fronteriza.

El informe señala que esta estructura refleja una fuerte orientación del crédito hacia actividades comerciales, de consumo y sostenimiento operativo, más que hacia inversiones productivas de largo plazo.

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