
La alimentación turística sin control de los conejos en Okunoshima, una isla de la prefectura de Hiroshima en la región suroeste de Japón, mantiene una población artificialmente alta y ya muestra efectos sobre la vegetación y otras especies, según un estudio difundido por Phys.org y publicado el 29 de julio de 2026 en el Journal of Ecotourism.
La investigación surgió de una colaboración con los creadores del libro infantil Usagi no Shima (Rabbit Island), según Phys.org. El estudio lo firmó Shingo Kaneko, profesor de la Universidad de Fukushima, junto con Asami Ogura profesora asociada del Instituto Nacional de Tecnología (KOSEN) Kure College y especialistas de Kobe College.

La presión de esa población elevada ya se nota en el entorno, de acuerdo con Phys.org. El estudio describe un sobrepastoreo intenso que alteró la estructura de la vegetación de la región.
Los investigadores también identificaron que los conejos comían las plantas bajas y las ramas más cercanas al suelo, lo que dejó una marca visible en la vegetación. Para los autores, esa huella indica que el ecosistema ya sufre tensiones asociadas a una población de estos animales superior a la que el ambiente podría sostener por sí solo.
Según el medio, los animales de Okunoshima no son liebres japonesas nativas, sino conejos domésticos europeos introducidos que se establecieron en la isla. Su número depende en gran medida del alimento que aportan los turistas y observaciones previas mostraron que la abundancia aumentó antes de la pandemia de COVID-19 y cayó cuando el turismo descendió de forma temporal.
El trabajo plantea además que esas condiciones favorecen interacciones poco habituales entre animales, según Phys.org. Los investigadores observaron jabalíes que consumían restos de comida y carroña de conejos.

Kaneko relató su sorpresa por uno de los episodios detectados por el estudio, según Phys.org: “Cuando oímos por primera vez que un jabalí había depredado a un conejo vivo, nos sorprendimos”. Añadió: “Se sabe que los jabalíes consumen carroña, pero por lo general no se los considera animales que cacen presas vivas de forma activa”.
El investigador también describió la cercanía entre especies y personas durante el trabajo de campo, en declaraciones recogidas por el medio. “Al mismo tiempo, durante nuestro trabajo de campo, nos llamó la atención lo estrecha que era la interacción entre jabalíes, conejos y humanos en la isla”.
Según Phys.org, el estudio no presenta esos intentos ocasionales de depredación como el problema central. Los autores los señalan como una manifestación de cambios ecológicos asociados a la alimentación suplementaria prolongada.
Además de los jabalíes, otras especies oportunistas también aprovecharon esos recursos, de acuerdo con Phys.org. El texto cita a cuervos y milanos negros entre los animales observados cerca de restos de alimentos y de animales muertos.

Kaneko explicó uno de los mecanismos que podrían estar detrás de esos encuentros: “La comida que dejan los turistas puede estar atrayendo a los jabalíes hacia zonas con una alta concentración de conejos. La elevada densidad de conejos puede aumentar la disponibilidad de cadáveres y también propiciar encuentros frecuentes entre ambas especies”.
A partir de esas observaciones, los autores propusieron un marco de manejo a largo plazo para Okunoshima, según Phys.org. Entre las medidas figuran regular la alimentación y la venta de comida, vigilar la población de estos animales y la recuperación de la vegetación, y analizar el impacto sobre otras especies silvestres.
El estudio plantea coordinar a comunidades locales, operadores turísticos, investigadores y autoridades públicas para definir estrategias de turismo de fauna y bienestar animal, según el medio. Los autores enmarcan sus recomendaciones en la necesidad de evitar efectos no deseados sobre la red ecológica del territorio.
Los investigadores no cuestionan el turismo de observación de fauna en sí, pero sí sostienen que estas prácticas requieren control y seguimiento. Su advertencia apunta a que una actividad vista como inofensiva puede alterar el equilibrio del lugar.
