El bombardeo de un campamento del Eln en territorio venezolano, cerca de la frontera con Colombia, marca un hecho sin precedentes en más de dos décadas. La operación, atribuida a las Fuerzas Armadas de Venezuela, dejó al menos 19 muertos y representa un cambio frente a la posición que durante años mantuvo Caracas ante la presencia de ese grupo terrorista en su territorio.
El ataque ocurrió en la madrugada del viernes en una zona boscosa del estado de Apure, en el suroeste venezolano. Según la ONG Fundaredes, la acción se habría realizado con helicópteros artillados y drones contra un campamento guerrillero ubicado cerca del caserío Buena Vista del Meta, una población de aproximadamente 1.000 habitantes que limita con el departamento colombiano de Vichada.
Juan Francisco García, coordinador de la ONG, explicó que ese día fueron trasladados nueve cuerpos a San Fernando, capital de Apure, y que el sábado llegaron otros diez, con lo que el balance ascendió a 19 muertos.
Una fuente militar relacionada con el operativo, citada por AFP, aseguró que los preparativos comenzaron un mes antes y que Estados Unidos proporcionó apoyo de inteligencia y mapeo del terreno. La misma fuente afirmó que el ataque sorprendió a los integrantes de la estructura armada, quienes no habrían tenido tiempo de reaccionar. También señaló que las autoridades continuarían las labores de rastreo ante la posibilidad de que existan otros campamentos en la zona.
Hasta el cierre de esta edición, las autoridades venezolanas no se habían pronunciado sobre el operativo ni se conocían sobre las identidades de los fallecidos.
Ejército venezolano habría bombardeado campamento del Eln Foto:Redes sociales/ Google Maps
Un cambio en la política frente al Eln
Este hecho tiene una relevancia política y militar, pues sería el primer bombardeo de las Fuerzas Armadas venezolanas contra un campamento del Eln desde la llegada del chavismo al poder. Durante los regímenes de Hugo Chávez y Nicolás Maduro no se habían registrado acciones militares de esta naturaleza contra esa guerrilla.
Para Hugo Acero, experto en seguridad, el bombardeo constituye la primera acción de este tipo contra esa guerrilla, cuya presencia en territorio venezolano se remonta a los gobiernos anteriores.
"Esto podría pensarse que tiene que ver con la presión que el gobierno de los Estados Unidos tiene sobre el gobierno de Delcy Rodríguez para enfrentar a estas organizaciones criminales colombianas que tienen presencia en territorio venezolano", señaló.
Acero agregó que, además del Eln, en Venezuela operan disidencias de las Farc, entre ellas estructuras asociadas a Iván Márquez, señaladas por la Fiscalía por ordenar y ejecutar el magnicidio del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, que tendrían presencia territorial y participarían en economías ilegales.
"Además del Eln, desde luego están las disidencias de Iván Márquez y otras disidencias que tienen no solamente control territorial en algunas zonas de Venezuela, sino también explotación de rentas criminales, del narcotráfico y la minería ilegal. Ojalá este sea el comienzo de la acción que puede ejercer el Estado venezolano en contra de estas organizaciones criminales que de manera impune han permanecido por largos años en Venezuela", puntualizó.
Ejército venezolano habría bombardeado campamento del Eln Foto:Redes sociales/ Google Maps
El ataque también se produce en medio de un cambio en la relación entre Caracas y Washington, y de una mayor presión militar contra las organizaciones armadas colombianas que delinquen en el vecino país.
Durante años, Colombia señaló al gobierno chavista de permitir que integrantes del Eln y de otras estructuras armadas encontraran refugio al otro lado de la frontera. Sin embargo, el escenario cambió después de la captura de Nicolás Maduro en una operación estadounidense, en enero de 2026, y la llegada de Delcy Rodríguez a la presidencia interina de Venezuela.
A ese contexto se suman las advertencias del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio —quien se reunió este domingo con el ministro de Asuntos Exteriores de Venezuela, Oliver Blanco, en Washington—, sobre la necesidad de desmantelar los campamentos de grupos armados colombianos que permanecen en Venezuela.
Ministro venezolano, Oliver Blanco, y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. Foto:AFP
La presión también se ha intensificado desde Colombia. Desde el 7 de agosto, el gobierno de Abelardo De La Espriella ha realizado seis bombardeos contra estructuras armadas ilegales. Dos de esas operaciones tuvieron como objetivo organizaciones presentes en el Catatumbo: el 10 de agosto, contra el Eln en zonas rurales de Tibú y San Calixto, y el 11 de octubre, contra el Frente 33 de las disidencias de las Farc, en límites entre Tibú y El Tarra.
Las demás operaciones se han concentrado en regiones como Guaviare y Nariño, además de zonas donde tienen presencia el 'Clan del Golfo' y las disidencias de las Farc.
Para Walter Arévalo Ramírez, director de la especialización en Derecho Internacional de la Universidad del Rosario, sostuvo que Venezuela tiene la obligación de ejercer control sobre su territorio y evitar que esa organización lo utilice como refugio. En su concepto, las autoridades venezolanas deben mantener vigilancia y control militar en Apure, independientemente de las exigencias de Estados Unidos.
"La presión militar colombiana contra el Eln en la frontera en los últimos días y las reiteradas y necesarias exigencias de Marco Rubio a Venezuela, sustentadas en las evidencias que se han presentado en la acusación en el juicio a Maduro, parecen estar empezando a mover la cuestionable neutralidad de sectores de la Fuerza Armada venezolana frente a esta guerrilla", señaló.
Presencia de Farc y ELN en Venezuela Foto:Cortesía Fanb
Una frontera bajo presión armada
La frontera entre Colombia y Venezuela tiene una extensión de 2.219 kilómetros y comprende zonas en las que diferentes organizaciones ilegales mantienen actividades relacionadas con el narcotráfico, la minería ilegal y otras economías criminales.
En el estado venezolano de Apure, ganaderos han denunciado durante años la apropiación de fincas productivas, extorsiones y robos atribuidos a integrantes de la guerrilla. También se han reportado afectaciones y desplazamientos de comunidades indígenas.
Del lado colombiano, la situación de seguridad tampoco es estable. Estructuras del Eln como el Frente Domingo Laín, en Arauca, y otras unidades de esa guerrilla en Norte de Santander mantienen capacidad de presión armada mediante secuestros y ataques contra la Fuerza Pública.
Luis Fernando Trejos, profesor de la Universidad del Norte, señaló que el uso de la aviación militar contra organizaciones armadas en Venezuela no es completamente nuevo, pues anteriormente se habían realizado operaciones contra disidencias de las Farc. Sin embargo, destacó que, después de la captura de Maduro, se han registrado dos bombardeos contra unidades del Eln, de los cuales el de Apure sería el más contundente por el número de víctimas reportadas.
"Todo indica que la presión armada contra el Eln ahora será binacional y puede ser que Estados Unidos tenga interés en los recursos mineros que hoy controla el Eln en el suroccidente venezolano", aseveró.
Presencia de Farc y ELN en Venezuela Foto:Cortesía Fanb
La participación estadounidense en el operativo de Apure también vuelve a poner sobre la mesa la cooperación militar y de inteligencia en la región.
Este año Estados Unidos impulsó el Escudo de las Américas, una iniciativa de cooperación transnacional en materia militar y de inteligencia para combatir el narcotráfico y el crimen organizado. Colombia formalizó su adhesión en agosto de ese año para coordinar acciones contra organizaciones criminales. Venezuela, por su parte, no hace parte de esa iniciativa, aunque desde regiones fronterizas colombianas se ha planteado la necesidad de buscar mecanismos de cooperación con Caracas.
Otro antecedente ocurrió en junio de 2026, cuando un bombardeo atribuido al Comando Sur de Estados Unidos en el sur de Venezuela habría acabado con la vida de Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias Niño Guerrero, señalado como máximo jefe del Tren de Aragua.
La operación se habría desarrollado el viernes 12 de junio en la zona minera de Las Claritas, en el estado Bolívar, mediante un ataque con misiles que, según la información suministrada, fue resultado de labores de inteligencia entre los gobiernos de Estados Unidos y Venezuela.
Por ahora, el saldo reportado es de al menos 19 muertos y las autoridades venezolanas no han entregado una versión oficial sobre la operación. La continuidad de las labores de rastreo y el eventual desarrollo de nuevas acciones militares serán determinantes para establecer si se trata de un operativo aislado o del comienzo de un cambio en la política de Caracas frente a las organizaciones armadas colombianas que operan en su territorio.
Juan Diego Torres
