viernes, julio 17, 2026

Estudio con participación dominicana demuestra que cinco hábitos pueden mejorar salud cognitiva en adultos mayores

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Una intervención integral que combina actividad física, alimentación saludable, control de factores cardiovasculares, entrenamiento cognitivo y socialización demostró mejorar la salud cognitiva en adultos mayores con riesgo de deterioro cognitivo y demencia, según los resultados de un estudio con participación de República Dominicana publicado en The Lancet y presentado en la Alzheimer’s Association International Conference 2026 (AAIC 2026).

LatAm-FINGERS, primer ensayo clínico aleatorizado multicéntrico sobre prevención del deterioro cognitivo desarrollado en América Latina, incluyó durante dos años a 1,065 participantes de 11 países de la región, con edades entre 60 y 77 años.

Los resultados mostraron que las personas que participaron en la intervención estructurada alcanzaron mejoras cognitivas un 55 % superiores en comparación con quienes recibieron recomendaciones generales de salud. Los beneficios se observaron en áreas como cognición global, memoria, atención y funciones ejecutivas.

El estudio aporta evidencia científica generada en América Latina sobre la prevención del deterioro cognitivo mediante intervenciones multidominio adaptadas a la realidad de la región. Sus resultados demuestran que actuar de forma sostenida sobre factores modificables puede contribuir a reducir el riesgo de demencia, aunque no garantiza una prevención absoluta.

La investigación llena una brecha en el conocimiento internacional al evaluar estrategias de prevención en poblaciones latinoamericanas y respalda el desarrollo de programas no farmacológicos integrados a la atención primaria y políticas de envejecimiento saludable. Los participantes continuarán en seguimiento durante cuatro años para evaluar la permanencia de los beneficios cognitivos.

La doctora Daisy Acosta, investigadora dominicana participante en el estudio LatAm-FINGERS, destacó que en República Dominicana se realizan estudios epidemiológicos sobre demencia desde 1998, aunque estos han sido desarrollados en sectores específicos, principalmente en áreas urbanas como Villa Francisca, San Carlos, Zona Colonial y zonas aledañas. Aclaró que estos datos no pueden extrapolarse a toda la nación; sin embargo, en esas poblaciones se encontró una prevalencia de demencia de 11.7 %, lo que representaría aproximadamente 120 mil personas con demencia en esos sectores.

Indicó que recientemente concluyó un estudio nacional de prevalencia de demencia, cuyos datos se encuentran en proceso de análisis y permitirán conocer próximamente la situación del país. Señaló que, al igual que en otros países de América Latina, la carga de esta enfermedad continúa en aumento y República Dominicana no está ajena a esta realidad.

Al referirse a los principales factores de riesgo, la doctora Acosta explicó que uno de los hallazgos más preocupantes del estudio nacional está relacionado con la educación. Señaló que en la población mayor de 65 años, especialmente en áreas rurales, un 20.6 % es analfabeta y un 46 % solo alcanzó el cuarto grado de primaria, factores asociados al riesgo de desarrollar demencias.

Asimismo, destacó que el 73 % de la población mayor de 65 años es hipertensa, además de existir una alta prevalencia de diabetes y dislipidemias, condiciones que también representan factores de riesgo. Consideró que esta información es fundamental para definir políticas públicas y resaltó la importancia de realizar estudios nacionales longitudinales que permitan comprender mejor la evolución de la enfermedad.

Sobre la respuesta del sistema de salud dominicano frente a la demencia, Acosta afirmó que considera que el país aún no presta la suficiente atención a esta condición. Recordó que durante la pandemia se presentó un plan de respuesta a las demencias en República Dominicana, pero indicó que este no llegó a implementarse debido a que no se puso en el presupuesto.

Explicó que actualmente el diagnóstico suele realizarse cuando aparecen síntomas neuropsiquiátricos o cambios conductuales que llevan a las familias a buscar ayuda, lo que ocurre generalmente en etapas avanzadas de la enfermedad.

Respecto a la implementación de LatAm-FINGERS en República Dominicana, la especialista explicó que inicialmente se intentó trabajar con poblaciones que habían participado en estudios previos, pero que el reclutamiento representó un reto. Describió el proyecto como una experiencia hermosa, aunque demandante.

Explicó que los equipos de nutrición de la iniciativa realizaron adaptaciones de la dieta para cada país, tomando en cuenta las condiciones económicas de los participantes. Señaló que la socialización fue una de las intervenciones más exitosas, debido a que en República Dominicana la cultura de compartir, bailar y celebrar permitió fortalecer la cohesión del grupo.

Sobre el resultado principal del estudio, que mostró una mejora cognitiva del 55 % mediante la intervención simultánea de cinco pilares, Acosta afirmó que demuestra la importancia de estas acciones para lograr un envejecimiento cerebral saludable. Consideró que estos hallazgos representan una oportunidad para establecer políticas públicas regionales de prevención.

La investigadora destacó que invertir en la salud cerebral de la población representa una inversión para los países, ya que puede reducir costos futuros asociados a la atención de la demencia. “Inviertes ahora y te vas a ahorrar mucho más dinero después”, expresó.

Finalmente, Acosta señaló que, a partir de estos resultados, es importante unir esfuerzos entre la sociedad civil, la Asociación de Alzheimer, universidades, la academia y empresas para promover estos hallazgos y lograr que los responsables de formular políticas públicas comprendan la importancia de la prevención del deterioro cognitivo. Afirmó que se requiere realizar acciones de abogacía para impulsar estos cambios.

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