
República Dominicana, a través del Ministerio de Salud y con apoyo técnico de la OPS/OMS, impulsa entre el 27 y el 30 de julio un refuerzo de las políticas para garantizar espacios 100 % libres de humo de tabaco y otras emisiones, una agenda que busca proteger el derecho a respirar aire limpio en un contexto en el que el país registra consumo de cigarrillos y dispositivos electrónicos entre adultos y adolescentes.
En el país, el 10 % de la población adulta es fumadora. Entre los jóvenes de 13 a 15 años, el consumo de cigarrillos convencionales o electrónicos se estima entre el 8 % y el 6 %, con una tendencia al alza, especialmente entre las mujeres.
A escala mundial, el tabaco causa más de 8 millones de muertes cada año. De ese total, más de 7 millones corresponden al consumo directo y cerca de 1,3 millones a personas no fumadoras expuestas al humo ajeno.
La misión de cooperación técnica fue solicitada por el Ministerio de Salud Pública y tiene como objetivo brindar asistencia para avanzar en medidas que aseguren ambientes libres de humo. Durante esos días, las autoridades trabajan en políticas orientadas a limitar la exposición al tabaco, la nicotina y otros productos asociados.

Como parte de esa agenda, la cartera sanitaria organizó el encuentro “Sin Filtro: Jóvenes, Tabaco y Realidad”, un espacio de diálogo con organizaciones juveniles, instituciones públicas y aliados internacionales. La actividad buscó incorporar a la población joven a las acciones contra la exposición y el consumo, promover espacios protegidos y abordar los riesgos del mercadeo de estos productos y sus efectos sobre la salud física y mental.
Durante la jornada se explicó que los ambientes 100 % libres de humo abarcan todos los espacios cerrados, incluidos centros de salud, escuelas, universidades, oficinas públicas y privadas, lugares de trabajo y el transporte público. La restricción alcanza tanto al humo de tabaco como a las emisiones de cigarrillos electrónicos y otros dispositivos similares.
Las autoridades recordaron que la ventilación y las áreas para fumadores no eliminan los riesgos de exposición. Por esa razón, las recomendaciones internacionales establecen la prohibición del consumo en espacios públicos cerrados.
El ministro de Salud Pública Víctor Atallah sostuvo durante la apertura que la participación juvenil debe formar parte de la construcción de las políticas públicas.
“Estoy convencido de que la juventud no es únicamente beneficiaria de las políticas públicas; la juventud debe ser protagonista de su construcción. Ustedes poseen creatividad, liderazgo, capacidad de innovación y una enorme influencia sobre sus pares. Cuando un joven transmite información basada en evidencia, cuestiona la desinformación o promueve estilos de vida saludables, genera un impacto que muchas veces trasciende el alcance de cualquier campaña institucional”, afirmó.

Atallah también advirtió sobre las estrategias de mercadeo dirigidas a adolescentes y jóvenes. “Como médico y como ministro de Salud Pública, tengo la responsabilidad de recordar que no existe un nivel seguro de exposición al humo del tabaco. Asimismo, cada vez contamos con mayor evidencia sobre los riesgos asociados a las emisiones de los cigarrillos electrónicos y otros productos emergentes de nicotina, especialmente cuando su consumo comienza a edades tempranas”, dijo.
El representante interino de la OPS/OMSBernardino Vitoy vinculó ese esfuerzo con el peso que tiene la juventud como objetivo comercial de estos productos. “Sabemos que ustedes son el principal target de productos de tabaco, nicotina y otros productos asociados. Que intentan encantar a la juventud y engañar sobre los efectos nocivos de estos. Pero también sabemos que ustedes tienen la fuerza y la creatividad para desnormalizar el consumo, crear espacios seguros, libres de humo de tabaco y otras emisiones, tienen la fuerza para protegerse y a sus comunidades y convertirse en líderes de un movimiento que salva vidas”, señaló.
La titular de Enfermedades No Transmisibles del Ministerio, Andelys de la Rosa, planteó que la prevención del consumo de tabaco y de nuevos productos de nicotina exige un esfuerzo conjunto entre el Estado, los jóvenes, los organismos internacionales, la sociedad civil y la evidencia científica.
Durante la misión técnica se presentaron experiencias internacionales sobre el efecto de las leyes de ambientes libres de humo. En Guatemala, las concentraciones de nicotina en espacios cerrados bajaron 94 % seis meses después de la entrada en vigor de la normativa.

DARIA KULKOVA/ ISOCK
En Chile, la legislación se asoció con una reducción de 7,8 % en los infartos agudos de miocardio y de 15,6 % en la mortalidad cardiovascular. En Uruguay, se registró una caída de 17 % en las hospitalizaciones por infarto agudo de miocardio y un descenso sostenido del consumo de tabaco entre adolescentes.
Según lo expuesto durante la misión, estas medidas no solo protegen a las personas de la exposición involuntaria. También contribuyen a desnormalizar el consumo, retrasar su inicio entre adolescentes y jóvenes y facilitar el abandono del hábito en entornos más saludables.
Las autoridades también indicaron que la evidencia internacional no muestra efectos negativos sobre la actividad económica ni sobre el turismo. Estudios realizados en distintos países reflejan que las ventas y el empleo en restaurantes, bares y hoteles se mantienen estables e incluso pueden mejorar, mientras aumentan la satisfacción de los clientes y la salud de los trabajadores.
