El analista Emerson Vegazo advirtió que la adhesión de la República Dominicana al Consenso de Ginebra debe analizarse más allá de las controversias sobre la vida y la familia.
De acuerdo con Vegazo, la cooperación internacional ha cambiado y ya no se limita a la relación tradicional en la que los países desarrollados aportan recursos y las naciones en desarrollo los reciben, sino que la cooperación Sur-Sur, la cooperación triangular y el intercambio de conocimientos tienen hoy un peso creciente.
En ese escenario, destacó que uno de los principios del acuerdo resulta particularmente relevante: el reconocimiento de la soberanía de los Estados para establecer políticas conforme a sus leyes y circunstancias nacionales.
El especialista señaló que soberanía y cooperación no son conceptos contrapuestos, puesto que cooperar no significa transferir la capacidad de decidir, sino construir objetivos comunes respetando las instituciones y prioridades de cada país.
Asimismo, indicó que sería limitado reducir el Consenso de Ginebra exclusivamente al debate sobre el aborto, ya que su agenda comprende también la salud de la mujer, la maternidad, la infancia, el bienestar de las familias y la igualdad de oportunidades.
Vegazo subrayó que reducir la mortalidad materna, mejorar la atención prenatal, fortalecer la nutrición y la primera infancia y ampliar las oportunidades económicas de las mujeres son ámbitos donde la cooperación puede producir resultados concretos, recordando que una declaración adquiere verdadero valor cuando sus principios se convierten en políticas y resultados.
En el ámbito bilateral, el experto apuntó que la participación de la embajadora de los Estados Unidos en República Dominicana, Leah Francis Campos, y de Bethany Kozma, secretaria de la Declaración del Consenso de Ginebra y directora de la Oficina de Asuntos Globales de Salud, abre una oportunidad para avanzar de la convergencia de principios hacia una agenda concreta de cooperación en salud materna, primera infancia, fortalecimiento familiar y ampliación de oportunidades para las mujeres.
Agregó que el país posee experiencias que puede compartir y, al mismo tiempo, puede aprovechar conocimientos y buenas prácticas de otras naciones.
Su condición de nación latinoamericana y caribeña, con una relación estratégica con Estados Unidos, vínculos históricos con Europa y participación activa en espacios multilaterales, permite a la República Dominicana desempeñar un papel de país puente, sin tener que escoger entre la cooperación Norte-Sur y la cooperación Sur-Sur.
Finalmente, Vegazo advirtió que el verdadero desafío comienza después de la firma, por lo que si se promueve internacionalmente la salud de la mujer se deben mejorar los indicadores nacionales, y si se defiende el fortalecimiento de las familias es necesario acompañarlo con políticas de empleo, educación, vivienda, protección social y primera infancia.
Concluyó señalando que la adhesión puede consolidar la transición del país de receptor a socio y oferente de conocimientos, reafirmando que cooperar no significa renunciar a las prioridades, sino tener la capacidad de definirlas y encontrar aliados para convertirlas en resultados.
