La economía del bienestar alcanzó los 6.8 billones de dólares en 2024, tras crecer un 7.9 %, según el Global Wellness Institute, esto equivale a más del 6 % del PIB mundial. Este atractivo mercado ofrece grandes oportunidades para la República Dominicana, donde el turismo de salud está en crecimiento.
El primer estudio local de Asociación Dominicana de Turismo de Salud (ADTS), publicado en 2019, estimó ingresos anuales de US$265.1 millones en 2018 y señaló inversiones superiores a US$500 millones en infraestructura y tecnología médica.
Dentro de este crecimiento, los tratamientos dentales lideran la demanda. Según el segundo estudio de la ADTS, en 2022 representaron cerca del 68 % de los pacientes internacionales. El Colegio Dominicano de Odontólogos reportó 227,223 pacientes en 2024, un aumento de 26.88 % frente a 2022. Estados Unidos, incluida la diáspora dominicana, y el Caribe son mercados fundamentales.
Hay que destacar que ha habido avances significativos. Hospitales privados y semiprivados reciben pacientes para procedimientos especializados. La ADTS, mediante sus estudios y su congreso bienal, ha contribuido a dimensionar y visibilizar esta actividad. También existen instrumentos como el financiamiento especializado. Sin embargo, necesitamos una política más sistemática para aprovechar su potencial exportador.
Uno de los mayores desafíos es la coordinación intersectorial. El turismo de salud necesita de la intervención de varios ministerios: Salud, Turismo, Industria, Comercio y Mipymes, Relaciones Exteriores, entre otras dependencias que deben articularse para poder lograr un resultado país y garantizar una continuidad institucional.
El crecimiento ha descansado en las referencias personales. En general, quien viaja para recibir atención médica busca más que ahorro. Según su país de origen, influyen los tiempos de espera, la disponibilidad de especialistas y equipos, la confianza y las conexiones aéreas. Comprender esas motivaciones es indispensable para identificar mercados y preparar ofertas adecuadas.
Recientemente se celebró el primer Congreso de Turismo Dental, que destacó la dimensión empresarial de exportar estos servicios. Su celebración invita a preguntarnos cuántos centros y profesionales cuentan con una estrategia para captar pacientes internacionales consistentemente.
Todavía hace falta que más asociaciones especializadas impulsen esta perspectiva y que los profesionales organicen su oferta. Algunos grandes centros han desarrollado capacidades para atender pacientes internacionales. Experiencias como las de la ciudad de Santiago con alojamiento adaptado para pacientes y familiares, muestran posibilidades de colaboración.
Este subsector también puede incorporarse a las conversaciones de cooperación con países del Caribe, explorando mecanismos de referencia y cobertura con gobiernos y aseguradoras. Paralelamente, debemos fortalecer la supervisión de los centros y el cumplimiento de los requisitos de habilitación, calidad y seguridad.
La promoción exige preparación. Participar en ferias especializadas y presentar centros o grupos profesionales puede abrir puertas, siempre que exista una oferta clara. Esto supone coordinar tratamientos, presupuestos, traslados, alojamiento y seguimiento mediante alianzas con proveedores complementarios.
Cada procedimiento requiere condiciones distintas. Algunos tratamientos dentales podrían combinarse con actividades familiares, si la evaluación clínica lo permite. Otros procedimientos exigen reposo y cuidados específicos. La organización del viaje debe responder a las necesidades del paciente y garantizar continuidad asistencial cuando regrese a su país.
Tenemos una actividad que crece y puede avanzar más con profesionales organizados, apoyo público en regulación, financiamiento y promoción, y alianzas sostenidas entre salud y turismo. Exportar servicios de salud exige convertir nuestras capacidades en una oferta confiable. Hacerlo bien puede generar divisas y estimular inversiones en mejores servicios y equipos, cuyos beneficios también alcanzarán a quienes vivimos aquí.
