¿Quién no ha soñado alguna vez en ir al colegio en el autobús de Otto? Sí, aquel autobús escolar amarillo que recogía a Bart y a Lisa Simpson a la puerta de casa y lo llevaba un descerebrado simpático y plenamente capacitado conductor.
Ir al colegio… o vivir una aventura. Porque en Estados Unidos y Canadá hay un nuevo movimiento en el mundo camper. Se trata de tomar un autobús escolar, transformar todo su interior y camperizarlo.
O más que camperizarlo deberíamos decir… transformarlo en toda una vivienda con ruedas.
Con ruedas y a lo loco
La tendencia se llama skoolie y ha tomado fuerza en Norteamérica, nos explican los compañeros de Motorpasión. El sistema es sencillo: coger un autobús escolar que estaba en el desguace y transformarlo en una caravana. Con la diferencia de que camperizar este tipo de automóviles supone convertirlos en auténticos mini chalets con ruedas.
El resultado es el que nos muestra, por ejemplo, la cuenta de Instagram conocida como @time_to_go_adventure. Sus protagonistas están especializados en estas transformaciones de autobuses escolares en pequeñas viviendas. Y las fotografías (y los vídeos que puedes ver en este enlace) son espectaculares.
El movimiento tiene sus propios lugares especializados en la red. En este foro, por ejemplo, los usuarios explican sus proyectos y presentan sus nuevos avances. El resultado son vehículos con cocinas enormes (con fuegos incluidos), sofá, armarios y hasta un dormitorio. El espacio es tan amplio que, como en el caso de este vídeo, las posibilidades son enormes.
Los compañeros de Motorpasión, incluso, nos dan algunos de los proyectos favoritos que corren en la red. Desde el Bumpin Bus hasta el Trebventure, pasando por el Bluenose Bus o The Hive Drive. En todos los casos tienes enlazada la cuenta de Instagram o Youtube en los nombres. Y en todos los casos verás que son proyectos que podrían competir por hacerse un hueco en algunas revistas de interiorismo.
Los proyectos son de lo más variados. Hay quien se lo guisa y se lo come solito y hay, por supuesto, quien prefiere encargar a una empresa y que otro se manche las manos. Por ejemplo, está el caso de Live Simply o The Mayes Team, empresas que transforman el interior de los vehículos personalizándolos por completo y, en algunos casos, hasta los buscan ellos mismos.
El proyecto, eso sí, no es barato. Entrar en el proceso no cuesta mucho porque si buceas por las casas de subastas americanas puedes encontrarte vehículos muy deteriorados por unos pocos miles de dólares. Entre 3.500 y 6.000 dólares es posible encontrar algunos y si los problemas están en el interior, no hay problema porque la idea es vaciarlos por completo.
A partir de aquí, la cosa se complica. Lo menos costoso en dinero es, evidentemente, tirar de materiales reciclados y hacerlo uno mismo. Lo más cómodo, sencillo y caro es encargarlo u optar por materiales nuevos y fabricados a medida. En ese caso podemos irnos a más de 60.000 dólares. Como en todo hobby, siempre hay algo en lo que puedes seguir gastando tu dinero.
Hay otra ventaja para que esta moda se haya extendido. Y es que la licencia para acceder a estos vehículos es relativamente sencilla. En Europa para manejar vehículos con una masa superior a 3.500 kg tenemos que olvidarnos del carnet de conducir pero en Estados Unidos la licencia estándar permite manejar vehículos que llegan a superar los 11.000 kg. Como este autobús camperizado no tiene un fin comercial y está vacío de asientos, no se necesita ninguna licencia adicional.
Foto | Denisse Leon y Simon Maisch
En Xataka | El mercado de las camper está más vivo que nunca. Y China tiene un arma para romperlo: precios bajísimos



